Parrita quiere moneda.
Según se recordará, el magistrado Néstor Rubén Parra había realizado presentación ante el Consejo de la Magistratura solicitando se tuviera a bien disponer lo necesario para que se le reintegrasen los gastos efectuados por reparación de la caja de velocidad de su vehículo Volkswagen, modelo Vento dominio GQV-838, en ocasión de un viaje oficial realizado a la ciudad de La Plata, en cumplimiento de tareas ad hoc.
Moneda negada.
Todo parecía marchar sobre ruedas, hasta que finalmente el Consejo de la Magistratura se definió por “no hacer lugar al reintegro requerido
por el Dr. Néstor Raúl Parra, en relación a los gastos efectuados por la reparación de su vehículo particular, en el marco de la comisión oficial realizada desde la ciudad de Mar del Plata a La Plata para integrar el Tribunal Oral en lo
Criminal N°2 de dicha urbe en la causa N° 2918/10, caratulada ‘Maure, Sergio Daniel y otros s/art. 5 "c" y art. 14 primero de la Ley 23.737’, por no encontrarse acreditados los extremos que permiten acceder a lo solicitado”. En fin será cuestión de intentarlo nuevamente.
Híper memoria.
Ernesto Arto, ex militante de la Federación Juvenil Comunista, hijo de un dirigente de la UOCRA en los años 70, ha probado tener, como se suele decir, memoria no de elefante sino de una manada completa. Relató con lujo de detalle cómo fue abordado por un grupo de civiles armados y patrullas policiales cuando, junto a otro integrante de la misma organización política, en 1975 pintaban paredones con la leyenda “gobierno cívico militar”. Para empezar, es la primera admisión en un expediente judicial de la vocación golpista del PC en la Argentina de aquellos años. Su tremenda memoria hace que recuerde detalles muy precisos, que entre otros aspectos lo han llevado a señalar a Mario Cámara como integrante de esa misma patota a la que no duda en vincular con la CNU. Su relato, del que daremos pormenorizada cuenta en próxima edición, es para una novela de acción. No será el Eternauta, pero vaya que tiene lo suyo.
Jura e historia.
La que lo ronda al flamante fiscal Javier Pizzo, recién asumido en el cargo. Pizzo tiene historia en Mar del Plata, y nada pequeña por cierto. El caso Pizzo versus Camoranesi tomó trascendencia internacional, al tratarse del primer caso en el Departamento Judicial de Mar del Plata en el que una circunstancia derivada de un juego logra un fallo condenatorio contra un deportista por lesionar a otro. La trascendencia del nombre Mauro Camoranesi, campeón del mundo con Italia en 2006, puede elevar el episodio al nivel de antecedente internacional. Javier Pizzo tuvo una larga trayectoria como jugador de fútbol y es justamente a quien Camoranesi fracturó en un partido en donde ambos se enfrentaban, Pizzo jugando para Alvarado y Camoranesi, para Aldosivi. Una historia de ribetes notables, curiosamente nada citada en el día de su asunción como fiscal.
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