Malas Lenguas de N&P

Crimen… ¿y castigo?

Sin respiro.

Explosión implosión.

Sin respiro.

Crimen… ¿y castigo?

Nuevos crímenes, nuevas marchas reclamando justicia, y familiares y amigos rezando y suplicando porque sea el último caso. Raúl Ibarra (26) y Ariel Di Meglio (22) fueron asesinados, de acuerdo a los testimonios presentados hasta ahora, por un mismo sujeto que tendría entre 16 y 17 años. En todo caso, ingresó por primera vez al instituto de menores de Batán a los 12 años, y viene de una larga carrera de confrontación con la ley penal. Ha protagonizado motines, quema de colchones, huidas, etc. Según ha señalado públicamente el fiscal Yáñez Urrutia, es un sujeto peligroso, a punto tal que ha requerido que en cada traslado haya custodia policial. En esta situación, la posición de los directores y personal de los centros, el primario en donde está alojado, y el centro cerrado, es la de no tenerlo aquí. No obstante no se lo puede trasladar, por expresa oposición de la jueza Fernanda Di Clemente, quien quiere al menor en esta ciudad y alojado en el centro de contención de menor capacidad y estructura más que sencilla en cuanto a su capacidad edilicia.

Sin respiro.

No habían concluido aún las expresiones públicas reclamando justicia y pidiendo el remanido “que sea la última vez”, que otro episodio de violencia se desató en la zona de Peralta Ramos y Vértiz. Matías Glock y Ezequiel Matos aparecieron, arma en mano, a robarse una moto que transitaba por el lugar. Para sorpresa de estos dos que ya tienen su lugar en la crónica negra de Mar del Plata, el corderito del sacrificio se hizo lobo y se los llevó a tiros. Para que quede claro cómo son las cosas: en tanto las familias de víctimas del crimen marchan pidiendo paz, la de estos delincuentes salieron a perseguir al asaltado, quien resultó ser un ex comisario retirado de 52 años de apellido Díaz. Si no se hubiera refugiado en una peluquería, lo mataban ahí mismo.

Explosión implosión.

Es más o menos lo que está sucediendo en el Consejo Escolar de General Pueyrredon. La situación de Alejandra Martínez como presidenta está en zona roja. Doña Alejandra, quien aspira a un cargo electivo provincial, está cruzada por todo tipo de denuncias. Las que referimos en esta edición en nuestra investigación central son sólo un botón de muestra de lo que se viene. Cuando asumió, dijo: “En Acción Marplatense, ante la mínima sospecha de corrupción, los funcionarios se van”. ¿Se pondrá el sayo, ahora que la cuestionada es ella?

Sin respiro.

La situación del presidente del Colegio de Abogados Román González está densa. Luego de haberse enzarzado públicamente en disputa mediática con el fiscal general Fabián Uriel Fernández Garello, busca distraer la atención de sus propias conductas. Pese a ello, esta semana que concluye los jóvenes abogados le tomaron literalmente el colegio, exigiéndole que ponga la casa en orden, pero no hubo acuerdo. Se vienen acciones grossas (¿serán conforme a derecho?) y hay un juicio en ciernes. El colegio está en obras, una abogada del foro tuvo un accidente con delicadas consecuencias para ella, por lo que su estudio jurídico prepara acciones legales en contra del colegio profesional. Uf, a veces la merde se junta y tapa a quien sea, por encumbrado que se crea.

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