Con sabor a café.Tensiones.
Leguleyas.
Como si de modernos Montescos y Capuletos se tratase, un escándalo que amenaza ser de proporciones enfrenta a familias de alguna historia en la ciudad. Habitués de Playa Grande en los años dorados de la Mar del Plata del siglo pasado y beneficiarios del éxito económico que forró los bolsillos de tantos en esta ciudad, hoy los tiempos son otros, y segunda y tercera generación de nycs (nacidos y criados) se enfrentan no por migajas sino por algún que otro millón verde por aquí y por allá.
Representados por el estudio jurídico Bove, se ha iniciado una tremenda trifulca en torno a los intereses de “Guido Callegari & Compañía sociedad en comandita por acciones”. El tema es que un integrante de la familia comanditaria está ennupciado con la hija de uno de los hombres de negocios más conocidos de la ciudad, cuya firma comercial –que es precisamente su apellido- es masiva a nivel nacional. El fundador de la empresa de marras se ha alineado con los intereses de su yerno, lo cual ya le provoca fuertes quebrantos emocionales. Si llega a los estrados, ampliaremos con detalles concretos. Por ahora queda en la trastienda de una sociedad que se parece demasiado a aquel “El otro yo del Doctor Merengue“, memorable historieta de Tío Rico.
Tensiones.
Son muchas y variadas las tensiones a consecuencia de los cambios económicos y el desplazamiento de precios, como suele decir el ministro Amado Boudou.
La firma de ropa Amuleto, con 4 sucursales en Mar del Plata y varias en la zona, que gira bajo la razón social de Mitiko SA, y cuyos propietarios son Patricio Furer y Lorena Costa, no está pagando a sus empleados el aumento de 300 pesos otorgado por paritaria desde mayo. El negocio viene mal, y hasta la fecha han echado a 17 empleados, en tanto que han obligado a renunciar a otros 6. Buscan que firmen una reducción de horario de trabajo, algo prohibido por ley. En este esquema, el Sindicato de Empleados de Comercio y la Subsecretaría de Trabajo, a cargo de “Pepe” San Martín, hicieron algunas gestiones. Pero por ahora, nada. De acuerdo a las últimas novedades, los dueños, que viven en Capital Federal, manifestaron que no están dispuestos a pagar el aumento, y al que no le guste, que se vaya. Tiempos duros. Patrones más duros.
Leguleyas.
Se puso interesante la cuestión en el Colegio de Abogados local desde que este medio revelara el desaguisado de los fastos organizados por la conducción de Román González. Hasta en la semántica hay problemas. Los colegiados se preguntan “¿cómo festejos? ¿Acaso festejamos el martirio y la muerte de los colegas? ¿No sería más sensato hablar de conmemoración?“, se escucha a diario. Y se siguen sumando cuestiones como las que señalamos en la edición 726. La designación del abogado amigo de Román González, Mariano Begue, al cargo de secretario académico del colegio, provocó que fastidiados miembros de la comisión de abogados jóvenes (siempre alineados con el oficialismo) haya hecho circular un e-mail que reza: “Estimados: dando cumplimiento con la voluntad de la Comisión de Jóvenes de dar a conocer a la totalidad de los colegas matriculados la presentación de la nota que se adjunta, es que se envía el presente haciendo las siguientes consideraciones: El pasado 10 de agosto, el Consejo Directivo del Colegio (con 5 votos contra 4 y 2 abstenciones) decidió designar en el flamante cargo remunerado de Secretario Académico al Dr. Mariano Begue, quien se desempeña actualmente como Delegado de dicho Consejo ante la Federación Argentina de Colegios de Abogados, y quien fuera vicepresidente de la Institución durante la gestión 2006/2010.
Ante ello, la Comisión de Jóvenes Abogados decidió dejar sentada su posición contraria ante el Consejo Directivo, y por supuesto ante todos los matriculados, destacando que nos parece absolutamente incompatible que quien ostenta una representación política dentro del Colegio también ostente un cargo académico rentado, máxime si tenemos en cuenta que se han presentado a concurso más de 70 colegas que carecen de participación o representación política en el Colegio”. A la hora de la platita, arde, todo arde.

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