De cacos y libertades.Cambios.
Repercusiones.
Marcha.
El sistema penal argentino, llevado por los vientos pseudo denominados progresistas de la política vernácula, provoca una crónica reiterada de hechos policiales en los que intervienen individuos con condena que gozan del régimen de salidas transitorias. Es lo que ha ocurrido nuevamente en Mar del Plata, con dos delincuentes, Pablo García y Gabriel Jiménez, ambos con condena hasta 2012 y 2014 respectivamente, y salidas transitorias con el objeto de “reintegrarse” progresivamente a la sociedad. Los cacos fueron detectados por personal de la DDI, que advirtieron su circulación en un Clío cuya patente no se correspondía con el modelo. Sus detenciones dan por tierra con los beneficios que les otorgaron los juzgados de ejecución de sentencia.
Cambios.
La más de las veces, un cambio puede darse del modo más inesperado. La presencia de personal del Servicio Penitenciario Bonaerense en la ciudad por las vacaciones de invierno trajo un saldo favorable a la comunidad. Veinte (20) prófugos fueron detenidos en estos días. Bajo perfil y fuerte acción profesional.
Repercusiones.
Las que trae el juicio oral y público a propósito del crimen de “Cacho” Espinosa, marplatense asesinado en Chubut. Sebastián Espinosa, hijo del empresario asesinado de un balazo en el pecho el 30 de enero de 2003, se prestó a un extenso diálogo con Radio Chubut, donde dio su impresión de dónde provino la bala que asesinó a su padre en Puerto Madryn.
El joven, hoy con 35 años, declaró en el juicio donde simultáneamente hizo lo propio la diputada nacional y candidata a presidenta por el ARI, Elisa Carrió. Sebastián se mostró indignado con el manejo político que quiso dar la dirigente nacional al crimen de su padre, con la obvia intención de imputarle la muerte a los dueños de Conarpesa y, por elevación, salpicar al Gobierno nacional. “Habla de los aportes que supuestamente hizo Conarpesa a la campaña de Kirchner y no de los aportes que mi papá le había hecho a su partido” recordó el hijo de Cacho Espinosa, poniendo sobre el tapete que si el tema viene por las connivencias políticas y económicas, a ella no le escapa el asunto. Sebastián duda de que la bala asesina haya venido por el lado de los empresarios de Conarpesa. Por el contario, apuntó a Carlos Roca, uno de los ex socios de su padre, como “delincuente de guante blanco” que va a misa a lavar sus culpas.
Y dijo que todo se montó para inculpar a los Álvarez, dueños de la empresa Conarpesa, quienes compartieron con ellos momentos de amistad con fiestas navideñas incluidas.
Como epílogo de la charla, quedó claro que él y su hermana quedaron sin un centavo, ya que de la herencia que supuestamente le debió dejar una persona exitosa como Raúl “Cacho” Espinosa, no quedó nada.
Marcha.
Mar del Plata como San Francisco (USA), así nomás. Se vino la primera marcha de prostitutas convocada a través de Facebook. El pasado viernes al mediodía, las meretrices locales se pronunciaron bajo la consigna de que la palabra ‘puta’ deje de ser usada para justificar cualquier agravio contra una mujer. La marcha sumó más de 1.600 adherentes a través de las redes sociales. Según señalaron las protagonistas, marchan “para que se respete nuestro derecho a vivir sin ser agredidas por nuestra raza, oficio, creencias, edad, forma de vestir o aspecto físico. Marchamos porque no es no”, plantearon desde la organización de la marcha. Intenso, nuevo.

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