Variaciones I.Variaciones II.
Declinando.
Vergüenza ajena.
Es sabido que la política local baila al compás del devenir provincial y nacional. La ausencia de una identidad de la política marplatense hace que los dirigentes locales busquen siempre mostrarse con figuras “off” city. Famosa es la comidilla de los codazos entre Jesús Porrúa y Gustavo Arnaldo Pulti por salir en la foto junto a Roberto Lavagna, que es de suponerse se inscribe en la idea socrática de “salgo en la foto, luego existo”. Así fue que se pergeñó la llegada de Amado Boudou, ministro de Economía de la Nación, a aupar a su ex compañero de colegio Marcelo Artime, presidente del Concejo Deliberante, en acto a realizarse en el recinto de los curules. Ahí empezó el bardo. Claramente el intendente comenzó a agitar la paranoia de que “esos dos” le venían a “operar” la ciudad. En esa bronca estaban cuando febriles negociaciones llevaron a que finalmente, antes de ir al recinto, Boudou aceptara saludar al intendente en su despacho y luego el lord mayor sentara sus aposentos en el Concejo junto a Boudou y Artime. Tres a soportarse.
Variaciones II.
Otro que, al enterarse de la llegada del ministro de Economía a estas últimas estribaciones del sistema de Tandilia estalló en agudezas crispadas fue Carlos Cheppi, el candidato más oficial del FPV a la intendencia. Cheppi mantuvo una acalorada discusión con Boudou, a quien le recriminó que ante un momento de definiciones políticas como el se vive en la ciudad, se metiera en semejante movida por alguien que no cuenta para nada (Artime), dejándolo a él en la tribuna de espectador. Hubo promesa de piquete peruca tradicional si esta “agachada” (sic) se repite. Intentando acortar el pánico, el hijo dilecto de las Madres le manifestó a Cheppi: “Carlos yo te quiero”. La respuesta habría sido: “No se trata de cariño, se trata de política, ¿sabés?”. En rigor, todo fue mucho menos urbano, pero respetaremos en este espacio las formas mínimas que a veces no se respetan en las calenturas preelectorales.
Declinando.
El tipo apareció llevando de la mano a su nieta, dulce criatura. Ante sus acólitos, muchos de ellos seguidores fieles de treinta años, soltó sin anestesia: “Muchachos, no hay caso, no armo lista. Esto ya fue”. Juan Garivoto anunciaba así que el 14 de agosto mataría dos pájaros de un tiro: se bajó de la carrera por los cargos, y literalmente anunció el fin de su más que extensa ocupación de puestos políticos. Se viene una condena, no muy grave, por delito perpetrado en los ‘90 que tiene pena en suspenso.
Vergüenza ajena.
La que viven muchos marplatenses debido a la presencia institucional de Florencio Aldrey Iglesias en cuanto acto oficial haya. Nos cuentan que la pasada semana se hicieron presentes en la Catedral ante el nuevo obispo Antonio Marino el relator de automovilismo Roberto Moltoni, Florencio Aldrey y Pulti. Al parecer, Moltoni entregaba un presente al Obispo, y al manifestar su pensar en relación al momento, dijo: “Estoy aquí en este grato y emocionante momento frente a usted (el Obispo) junto al intendente… eh, intendente, intendente de Mar del Plata y mi querido amigo Florencio Aldrey Iglesias”. Al salir le explicaron a Moltoni que el intendente se llama Gustavo Arnaldo Pulti, y que no se moleste por retener el nombre, ya que por aquí se lo conoce más como “Perogrullo/Cospelito”. En fin.









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