Malabares para conseguir sangre en los hospitales

Ante la caída del 30% de donaciones en este verano ya hubo cirugías programadas que fueron postergadas
"Ya estaba internado y listo para que me operaran, pero me mandaron de nuevo a mi casa hasta nuevo aviso porque no se pudo conseguir sangre de mi grupo y factor". El relato de Juan Carlos Franchini, un vecino platense cuya cirugía cardíaca en una clínica local debió ser reprogramada por razones de "fuerza mayor", pone en el centro de la escena un problema que año tras año cobra mayor envergadura: la escasez de donantes durante la temporada estival.

Para Juan Carlos, quien finalmente será operado esta semana, la demora no representó un agravamiento de su cuadro. Sin embargo, otros pacientes la pueden pasar peor. "Hay épocas del año en que no hay inconvenientes, pero en ésta lo que pasa con la disponibilidad de sangre es cada vez más dramático" admite Fabián Pintos, especialista en Hematología y Hemoterapia que dirige esas áreas en los hospitales San Roque y Español: "es un problema eterno, que se va agudizando con el tiempo y merece un análisis a fondo si queremos revertirlo antes de que sea tarde".

La semana pasada, desde el Instituto de Hemoterapia local, que tiene su sede en 15 entre 65 y 66, se calculó en un 30 por ciento la merma en la cantidad de donantes, particularmente desde el viernes 6 de enero. "La gente tiene que entender que la salud sin sangre no funciona" subraya Alicia Catenaro, jefa de la sala de Hemodonación de la dependencia y responsable de las colectas que se realizan periódicamente en diferentes ámbitos: "desde mediados de febrero hasta diciembre, habitualmente concurren cerca de 130 donantes por día; desde la semana pasada, apenas llegamos a 80. Y al mismo tiempo, es en esta etapa del año cuando aumentan los accidentes".

LA DEMANDA CRECE

"Hace varios años que la demanda crece, y nunca ha entrado en una fase decreciente" repasa Pintos: "esto se debe a varios factores, entre los que se suman la enorme cantidad de hospitales y clínicas de la Región, el aumento en las prestaciones e intervenciones de alta complejidad, y la existencia de cuatro centros de trasplante. Todo debe ser abastecido por el Instituto, que es uno de los más demandados del país".

Si bien se aclara que "hay reservas por todas las colectas que se hicieron durante el año pasado", en el Banco de Sangre hay clima de preocupación; a la última convocatoria, que tuvo lugar en la Torre Administrativa II de plaza Moreno, sólo acudieron 20 personas cuando la cifra usual ronda el centenar.

"Debe instalarse entre los profesionales la costumbre de incorporar el tema de la donación a la conversación entre médico y paciente, y a la vez fortalecer las campañas educativas haciendo hincapié en que la gran mayoría de la gente, en el orden del 60 a 70 por ciento, está en condiciones fisiológicas de hacer su aporte" considera Pintos, quien presidió la Sociedad de Hematología y Hemoterapia local: "en Europa el sistema es de tipo altruista como acá -a diferencia de Estados Unidos-, pero se diferencia en que existe un alto nivel de conciencia sobre todo entre los jóvenes; un ejemplo es España, donde las movidas pro-donación tienen una fuerte visibilidad".

EXTREMAR LA COORDINACION

"En épocas conflictivas también es crucial extremar la coordinación a la hora de programar cirugías" puntualiza el especialista, "ya que si se juntan dos o tres para las que se requiere un tipo de sangre de los menos comunes, no se le puede exigir al Banco que se desprenda de un stock que puede ser vital en caso de emergencia. Si el paciente no la consigue, y el Instituto no tiene, hay que esperar; la importancia de mantener un flujo estable de donantes en vez de tener cien hoy y cero la semana que viene está en que las bolsas de sangre no pueden almacenarse mucho más que cuarenta días".

"Hay pocos voluntarios regulares" señala por su parte Alicia Catenaro: "entendemos que el calor es sofocante y cuesta salir para hacer cualquier clase de actividad, pero en el Instituto están dadas las condiciones para sentirse cómodo, y ni siquiera se debe asistir en ayunas".

Juan Carlos Franchini es "donante universal", como todos los poseedores de sangre tipo cero negativo; recuerda que "he aportado siempre al Instituto de Hemoterapia, hasta que por razones de edad tuve que dejar. Estaba registrado, y me convocaban periódicamente. Ahora estoy del otro lado, y como sólo puedo recibir mi grupo y factor, me toca esperar. Es muy importante que la juventud con espíritu solidario tome conciencia de que donando puede salvar vidas".

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