El evento de cierre del año reunió sobre un mismo escenario a la Sinfónica, al Ballet y a los coros de la UNCuyo. Unas 5 mil personas disfrutaron el magnífico show.
La Secretaría de extensión universitaria de la Universidad Nacional de Cuyo organizó, como todos los años, un concierto para despedir 2011 con todas las luces, que reunió a las cuatro escuelas artísticas de la universidad sobre el escenario y que aplaudieron unas 5 mil personas.
Escenario de primer nivel
Durante la previa del show, en la explanada de las Playas Serranas del parque, todo era alegría. Cada unas de las personas sentadas en sus sillas, tirados en mantas, con sus mochilas, mate en mano y heladera con refrigerios y sandwich. Todo frente a un impactante espacio ubicado alrededor de las aguas del lago.
El escenario constaba de dos partes: un islote pequeño donde tocó el grupo invitado, Altertango, que abrió el concierto a las 21 cuando la tarde se empezaba a cerrar; y el cuadrado mayor con los espacios dispuestos para la orquesta. Luces y una pantalla gigante en el centro, hicieron de la noche un marco admirable.
Sobre la llanura de la playa, además, se dispuso una grada para invitados especiales y autoridades de la universidad.
La Sinfónica, todo un lujo
Son pocas las oportunidades que tienen los mendocinos de escuchar gratis y al aire libre a la OrquestaSinfónica. Por ello este tipo de eventos es aprovechado por jóvenes y adultos amantes de la música y los espacios abiertos. "Me gusta la orquesta y Altertango. Vine el año pasado y la pasé genial. Además es gratuito", contó Alejandro (27), que se trasladó desde Guaymallén y buscó una buena ubicación alrededor del lago para disfrutar la noche.
En el ciclo 2011, la orquesta estuvo bajo la dirección musical del maestro Carlos Vieu. Acompañado por la magnífica soprano María Florencia Fabris y junto al Ballet, al Coro de Cámara y el Coro de Niños y Jóvenes de la UNCuyo, prepararon un repertorio basado en arias de ópera del siglo XIX de autores célebres y muy populares como Giuseppe Verdi, Giacomo Puccini y Gioachinno Rossini.
Una vez más, la Sinfónica desplegó todo su esplendor en un marco natural digno de admirar.
El parque, un atractivo
Retomar los espacios públicos para llenarlos de sentido fue la premisa de los organizadores para realizar un evento que cada año convoca a miles de mendocinos y turistas, como el caso de Margarita (31), de Godoy Cruz quien, con unas amigas, no se pierde nunca los shows que se hacen en el pulmón verde mayor de la ciudad: "He venido a otros eventos porque me encantan los espectáculos al aire libre. Es hermoso poder disfrutar del parque. Y el show de esta noche lo merece".
Pero siempre hay que estar prevenido. Por ello varias personas del público no sólo llevaron comida y su silla. También hubo espacio para el repelente como una manera de ganar la batalla a los mosquitos. "Nos quedamos hasta que termine. Vinimos bien preparados: sandwiches, gaseosa y repelente para ahuyentar a los bichos", dijo la familia Gasparini, todos sentados en primera fila esperando el comienzo de la gran velada.
Es una postal de todos los días cruzarse con turistas de distintos países paseando por el parque. Anoche no fue la excepción. Varios de ellos, sin asientos, vinieron y conocieron a nuestros artistas en un paisaje para el recuerdo.
Despedir 2011
El clima del sábado por la noche permitió que grandes y chicos tuvieran el lujo de presenciar este concierto de música, acompañado por el ballet de la UNCuyo interpretando una obra clásica. "Vengo a ver ?El Cascanueces'. El año pasado vine y estuvo muy lindo. Seguramente esta noche será mejor", comentó expectante Marcelo (24), estudiante de música, quien con su madre y hermano se dispusieron en el pasto con una manta para vivir el concierto sinfónico más de cerca.
Tras la actuación de Altertango, que calentó los motores de la multitud, a las 22 subieron al escenario la orquesta, los coros y el ballet, para dar el broche de oro a la magnífica noche en el marco del verde del parque y el espejo de agua del lago.
Como en las grandes capitales del globo, Mendoza no se queda atrás. Parte de su mejor potencial cultural se mostró en un solo evento, con la montaña al costado y el fresco aire. Una propuesta inmejorable como forma de celebrar un año que se va, cargado de cultura y emociones.
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