La lluvia regresó en la tarde-noche de ayer y complicó la situación. Muchos acamparon al costado de la ruta 34 y caminaron hasta el santuario.
Por esta razón, “quedó bloqueado el ingreso de vehículos desde la ruta 34”, de acuerdo al informe emitido por la división Operaciones de la Unidad Regional III de Añatuya.
Ante esta situación, los que llegan al lugar no les queda otra que dar media vuelta y volver a sus hogares. Aquellos que se resisten, optaron por acampar al costado de la ruta y caminar hacia el templo.
Cuando todo parecía volver a la normalidad, el clima también empezó a complicarse durante la tarde-noche. Una ténue llovizna comenzó a hacerse sentir y a la vez, enlodar las calles de la Villa y las banquinas que habían tomado respiro durante todo el sábado.
“Es un Mailín histórico: por la cantidad de gente a pesar del factor climático”, sostuvo un policía que tiene décadas trabajando en este operativo.
Por su parte, David Cerutti, responsable del área de seguridad vial manifestó que es “uno de los peores años” en el sentido de la imposibilidad de ingresar a la Villa y las horas de demora generadas por la lluvia. “Hubo lugares inundados donde el agua les llegó a la rueda y la otra complicación son los colectivos que se hunden y no pueden desplazarse”, detalló.
“Hay gente que no entiende eso y nos hace problema porque se le hace imposible llegar a la Villa”, manifestó.
A los pies del Señor
Llanto y emoción afloran en cada alma ante el “Cristo forastero”. Cumplir la promesa es lo más sagrado para los fieles. “Un año más junto a él”, afirma este peregrino.
Las banquinas, una trampa mortal
En cuanto a accidentes, David Cerutti dijo que “nada grave ocurrió, salvo algunas salidas de pista que no llegaron a mayores”. De todos modos, destinó un párrafo aparte a las banquinas de la Ruta 34 por su “mal estado”.
“Están rellenas con tierra, lo que hace que se convierta en una trampa mortal para todos los que circulan por allí cuando llueve. Hay camiones que han terminado realmente mal porque han bajado y quedaron entrampados. Esto merece un severo llamado de atención a la empresa de peaje y ya vamos a toma cartas en el asunto. Hemos cursado notas al Occovi (órgano de control de concesiones viales) y Vialidad de la Nacion por este tema”, expresó visiblemente molesto. Dijo que ante esta situación, “los peregrinos han penado para poder desplazarse. Todo un sacrificio y un riesgo a la vez. Nosotros hemos gastado una doble cantidad de combustible para cuidar el tema de la circulación de los peregrinos y sumado al control de vehículos además de sacar algunos animales de la ruta”.
Por otra parte agregó, que cuentan con la colaboración de la agencia nacional de Salta que son cuatro patrullas, sumado a Gendarmeria y Vialidad de la provincia que les dio una casilla para instalarse.
“Tenemos un puesto fijo en el cruce de Colonia Dora y Taboada”, remarcó. Hoy, previo a la hora de cierre, pondrán ocho patrullas en todo el trayecto de la Ruta 34 para evitar que se forme una doble fila y evitar grandes problemas en la circulación con el embotellamiento. En este operativo trabajaron diez personas del Consejo provincial de seguridad vial y ocho de Salta.
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