La Magistratura, en busca de la eficacia perdida

Fernando Gonzalez

La elección del nuevo presidente del Consejo de la Magistratura, que El Cronista anticipó el martes pasado, deja algunas señales políticas para este año.

Manuel Urriza es un buen aliado del kirchnerismo, algo previsible después del amplio triunfo del oficialismo en las elecciones presidenciales. Pero también, y esto lo reconocen los miembros de la oposición, es un académico elegido por las universidades que no carga con objeciones importantes del espectro opositor.

En la misma línea, si bien tendrá que lidiar con la mayoría oficialista que logró 7 de los 13 votos en el cuerpo que controla y juzga a los jueces en la Argentina, la oposición recuperó algo de espacio como para que el kirchnerismo no cuente con los dos tercios de los integrantes, una mayoría absoluta que había alcanzado el año anterior a partir de la fragmentación de los distintos partidos políticos con representación en el Consejo de la Magistratura.

Con un presidente oficialista pero moderado, y con una oposición que intenta salir del estado de parálisis política, el Consejo de la Magistratura debería comenzar a ejercer su función con mayor rigor y eficacia para que los jueces deshonestos sean castigados y aquellos de mayor mérito puedan impartir justicia con independencia.

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