Las denuncias contra el presidente del Consejo Escolar se suman y el tema empieza a trascender los límites de Lomas de Zamora. Según indican, “Cristina sabe del tema” e Insaurralde le habría “soltado la mano”. Por otra parte, la carrera por la sucesión en el cargo ya comenzó.
El 2 de diciembre, la asociación Trabajadores del Estado (ATE) de Lomas de Zamora lanzó un comunicado denunciando que Magallanes formó parte de la policía que comandaban Ramón Camps y Miguel Etchecolatz, por entonces a cargo de la policía de la provincia de Buenos Aires.
Además, enumeraron episodios controversiales que protagonizó el consejero cuando trabajaba en la gestión de Rossi como jefe de Seguridad del intendente: la contratación como custodios del palacio municipal a cuatro policías que figuraban en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) como ex represores en el 2004 y la negligente actuación ante un intruso que ingresó al despacho de la concejal del Frente para la Victoria, María Victoria Lorences, en 2006.
Según una fuente de una organización docente, “el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) y parte de la central de Trabajadores de la Argentina (CTA) sabían que podía existir una denuncia contra Magallanes porque había muchos casos de terrorismo de Estado en el municipio”, refiriéndose a que la presentación que había realizado ATE Lomas constaba de datos conseguidos de publicaciones periodísticas.
El mismo día, SUTEBA de Lomas se reúne con el jefe de Gabinete municipal Guillermo Viñuales y le propone que se busque una salida política a la situación.
El 7 de diciembre, publican un documento con datos de la comisión Provincial de la Memoria Según revelaron, en 1997, fue investigado junto a 33 policías en el marco de la causa por la voladura de la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).
Magallanes era, por entonces, titular de la comisaría Tercera de La Plata, en el barrio Los Hornos, y ya había sido denunciado en el Juzgado Penal Nº 5 de Lomas de Zamora, a cargo del juez Marcelo Soukop, por presunto enriquecimiento ilícito, junto al jefe de Seguridad de la casa de gobierno provincial Alberto Rodríguez, entre otros.
De esta manera, asociaban a Magallanes con la denominada “maldita policía” durante la época en la que Eduardo Duhalde era gobernador bonaerense.
Además, denuncian otras actividades como parte de la gestión de Rossi y de Silvia Domínguez, que estaba a cargo del Consejo: Magallanes era “el encargado de rodear el edificio con efectivos de seguridad”, cuando había algún reclamo docente.
De esta manera, concluyeron pidiendo que Magallanes no asumiera.
Sin embargo, el 10 de diciembre la votación se realiza y Magallanes fue ungido en el cargo por el voto de todos sus pares, salvo por Ramón “Turco” Rojas de Kolina y de SUTEBA, que se abstuvo.
Una fuente del oficialismo lomense, que pidió permanecer en el anonimato, aseguró que, previo a la sesión preparatoria en la que eligieron a Magallanes, se refirieron a los rumores que vinculaban al aspirante a titular del Consejo con la represión Ilegal. En el caso de que se comprobara o se magnificara el tema, consideraban que el ex policía debía “dar un paso al costado”.
Por otro lado, no había concretamente algún testimonio concluyente sobre la implicación de Magallanes en el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Hasta el momento, todo se mantenía en las protestas que realizaban las organizaciones docentes. Hasta que Sara Peretti, integrante de la agrupación Madres de Plaza de Mayo, se “despierta” —como ella dijo— y hace la denuncia, en la Secretaría Nacional de Derechos Humanos.
“Raúl Magallanes me levantó una tarde de 1978, con un grupo de tareas […] fue quien me esposó en la espalda, me tabicó y me llevó a la comisaría 1° de Lomas, donde me tuvieron en el patio hasta las cuatro de la mañana. De ahí me llevaron a La Tablada. El camino me lo conocía de memoria porque me habían dicho que a mi hijo lo tenían allí y desde hacía dos años había ido cientos de veces. Recién a la tarde, me hicieron subir una escalera, siempre tabicada y esposada, y me interrogó supuestamente un teniente coronel. Niego todo y me devolvieron a la comisaría de Banfield. Pero yo a Magallanes lo conocía bien porque lo había atendido seguido en el restaurante La Rueda, en los años ’75 y ’76, donde yo cocinaba y él era un jovencito que se metía en la cocina. Yo le servía las papas fritas”, relató Peretti.
El 21 de diciembre, el Servicio de Paz y Justicia (SerPaJ), que dirige el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, realizó una conferencia de prensa en la que, además de los datos ya conocidos sobre Magallanes, aseguró que según un informe sobre el juicio oral confeccionado por la Asociación de Reporteros Gráficos de la Argentina (ArGra) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) por el asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas, Magallanes confeccionó “declaraciones falsas” durante la investigación de la banda de Los Horneros.
Los dichos de esta conferencia de prensa fueron levantados por el diario de tirada nacional Miradas al Sur el 31 de diciembre.
El 4 de enero, el movimiento Evita, que acompañó a Magallanes en la votación para la presidencia del Consejo Escolar, pide mediante un comunicado la renuncia del ex policía.
Ese mismo día, CTA y SUTEBA de la provincia de Buenos Aires piden la renuncia de Magallanes.
Luego, se involucra por primera vez el Estado nacional. El subsecretario de Protección de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Luis Hipólito Alen, realiza una denuncia contra Magallanes.
Además del testimonio de Peretti, el expediente cuenta con los de su hijo Gabriel Mauricio Cejas, de Dolores Acosta, que denuncia que el ex comisario fue parte del secuestro de su hermano Oscar, actualmente desparecido, miembro de la Juventud Peronista, y de Carlos Núñez que aseguró que Magallanes formaba parte de los “oficiales de calle”: policías “vestidos de civil” que “circulaban en autos particulares.
Alen pide citar a los tres y los legajos correspondientes de Magallanes y los otros policías mencionados.
Según la fuente docente, por intermedio de gente de La Cámpora que está en la dirección de Escuelas, aseguraron que ya “Cristina (Fernández, presidenta de la Nación) sabe del tema”.
Por lo tanto, ante tantos frentes adversos y un enorme costo político que se podría llegar a pagar, el intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde habría decidido “soltarle la mano” a Magallanes.
Mientras las denuncias se sucedían, Magallanes asumió su cargo. Algunos confiaban porque —señaló la fuente gremial— algunos consejeros veían con buenos ojos la asunción de Magallanes porque había solucionado problemas en algunas escuelas.
Sin embargo, señaló que el Consejo “no está funcionando” y acusó a Magallanes de estar estableciendo un “un orden cerrado”.
Incluso, sostuvo que había gente que “no quería ir a reclamar” al Consejo por temor a lo que le podía llegar a pasar.
El 1ro de febrero, Magallanes encabeza el inicio de sesiones ordinarias del Consejo Escolar, denunciando que el Tribunal de Cuentas de la provincia de Buenos Aires había rechazado las rendiciones de cuenta de los 2007, 2008 y 2009, períodos en los que Domínguez estuvo a cargo del organismo.
Algunos intuyen que con estas denuncias está diciendo que no se va “ni que se lo pida el Intendente”. Magallanes, por su parte, en declaraciones se mantiene leal al Intendente y manifiesta que, “Independientemente de las presiones”, no pensó “en renunciar”.
“Soy objeto de una campaña política en contra”, remató.
Si bien en declaraciones los referentes de la gestión municipal tratan de poner paños fríos, una fuente del oficialismo sostuvo que el ex policía no se manejó bien políticamente, principalmente por haber “cuestionado” al titular del Concejo Deliberante Santiago Carasatorre.
Este había convocado a una reunión con Viñuales y todos los consejeros, donde transmitió que “la orden de Martín era que Magallanes fuera el presidente”.
Días atrás, ATE Lomas de Zamora, junto con otros espacios como Libres del Sur, ARI-Coalición Cívica, espacio Hacha y Tiza, realizaron una radio abierta pidiendo la salida de Magallanes y SUTEBA emitió un comunicado pidiendo que los consejeros llamen a una sesión extraordinaria para destituirlo, caracterizándolo como “el riesgo de inicio” —término que se aplica cuando las clases no pueden iniciarse en un municipio por causas como problemas edilicios, entre otras—.
Con esto se puede entender que, si Magallanes sigue en el Consejo Escolar, los docentes no comenzarían las clases.
Por otra parte, una fuente del oficialismo lomense, aseguró que ocho consejeros viajaron a La Plata a ver al Director de Consejos Escolares —algo que no es necesario para una destitución—. Finalmente, no fueron recibidos. Magallanes aseguró a este medio haber estado al tanto del viaje de sus pares.
Desde organizaciones docentes, entre el viernes 17 y 24 se va a producir la asamblea y estarían los votos necesarios (seis de diez) para desplazar a Magallanes.
Por supuesto que, ante este panorama que pronostica una caída del ex policía de su cargo, el Consejo Escolar no iba a estar ajeno a comenzar una disputa por la sucesión de la presidencia.
Hoy, la vicepresidencia la tiene Marisol Tubío, del Movimiento Evita. Si el organismo logra desembarazarse de Magallanes, algunos bregan porque ella asuma, siguiendo el orden natural de las cosas.
Otros proponen “barajar y dar de nuevo”, y que renuncien todos los consejeros escolares que acompañaron a Magallanes. Uno de los sectores que bregan por esto pertenece al propio insaurraldismo, para disputárselo entre Carasatorre y el edil Juan María Viñuales.
Lo cierto es que, con un enorme caudal de votos y el liderazgo partidario sin disputas, la fuente gremial intuyó que el hombre que sea señalado por el dedo índice de Insaurralde será quien asuma la presidencia del organismo.
Las denuncias cada vez más comprometedoras, la cantidad de actores de poder que lo empezaron a observar como una amenaza y la ascensión del tema a la órbita nacional, hacen presumir que el actual titular del Consejo Escolar se quedó solo. Resta saber qué tan traumática podría ser su salida y qué tan alto o bajo será el costo político que pagará el oficialismo. Más allá de eso, a Magallanes se le avecina un problema más grave: que la justicia empiece a indagar su presunta participación en uno de los episodios más siniestros del país





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