Mafias

Por José Luis Jacobo

Donato Cirone, titular de una organización que actúa en el universo de trabajadores al volante, señalaba en estos días: “Los vecinos, nosotros y la Policía vemos lo que ocurre en los barrios, pero los jueces y fiscales, que son quienes deberían tomar cartas en el asunto, parecería que no”.

Es notable que sea Cirone quien lo diga, siendo uno de los que ha cubierto a Gustavo Arnaldo Pulti en su inacabable cadena de deméritos respecto de la cobertura de la inseguridad.

No hay ya excusas para lo que pasa en Mar del Plata. El nivel delincuencial que nos azota tiene raíces profundas en una intrincada maraña de poder y dinero. Lo voy a decir una vez más: hay dinero en juego en este esquema de las libertades que la justicia otorga y otorga cuando la policía detiene y detiene, parafraseando a la Presidenta. Javier Santino (30) y Luis Severiens (44) fueron asesinados cruelmente en sendos asaltos. Cirone no pudo canalizar la furia de sus representados, que cortaron calles, quemaron gomas y protagonizaron incidentes. Actuó como “guardia de corps” para Pulti ante los reclamos por la ausencia de una política de seguridad, y a la vez estuvo muy activo en cubrir la acción municipal en lo que se dio en llamar el negociado de los GPS, situación que motivó en su ocasión una denuncia contra Cirone que quedó en nada, como tantas otras.

Esta semana, en una nueva operación de prensa organizada por la comuna, los medios de “corto y pego gacetillas” titularon “Ventimiglia presenta el centro de monitoreo de cámaras de vigilancia”. Y se lo ve a Ventimiglia mirando una mesa con tres monitores y teclados, sin conexión a computadora alguna.

Una falta de respeto absoluta. Pero no es la única: lo que ocurre en la pesca revela hasta qué punto la realidad de Pulti, al rodearse de grupos de origen sindical para su armado político, ha enviciado la vida de esta comunidad. Uno de sus socios, Juan Domingo Novero, reclama a voz en cuello que nadie los llama, nadie les dice nada. Eso vino una semana después de que el propio Novero fuera de la manito de Pulti a Capital Federal a buscar cobijo a su pretensión de obtener un convenio mejor que el que firmó el gremio envidiado, el SOMU.

En tanto, la coyuntura indica que fileteros, envasadores, peones, camioneros, proveedores en general, ven languidecer su vida diaria sin trabajo desde hace ya tres meses. Pulti, ausente. El jefe político de la ciudad, que debería llamarlo a Novero y decirle “basta, hasta aquí. Esto ya es demasiado”, no mueve un músculo de la cara para decir ni la primera letra del abecedario. Y no hace nada por su relación espuria con Novero, con Cirone, con los Trujillo, todos más que dispuestos a usar la fuerza que a dialogar y gestionar lo mejor para los suyos y la comunidad en general.

No es casualidad que esto pase en Mar del Plata. Hay una conducta mafiosa, son demasiados los que están dispuestos a pagar una coima antes que un servicio profesional. Hay demasiada mafia en la conducta cotidiana que merodea en el poder de la ciudad.

La vida pública de Mar del Plata necesita aire fresco. Este tiempo es fundamentalmente negativo. Pulti, al ser reelecto, dijo impúdicamente “lo que va a venir va a estar muy bueno”. Quizá para él y su bolsillo. No para la sociedad.

Comentá la nota