En la escuela del barrio 500 viviendas, los maestros y los alumnos viven una situación propia de principios del siglo pasado, cuando los sanitarios no contaban con las comodidades de hoy en día y se debía recurrir a maniobras insalubres para hacer sus necesidades.
Además, Torrente explicó que "se nos rompió el inodoro en el baño de las niñas, entonces el agua se desbanda, así que tenemos que cerrar la llave de paso hasta que podamos reemplazar ese inodoro y también una llave de paso para el sanitario de los maestros".
A estos inconvenientes se les debe sumar que desde los primeros días de calor en la provincia y hasta fines de marzo, el edificio no cuenta con agua potable, porque el suministro se corta todas las tardes a partir de las 14, hasta las primeras horas de la madrugada. A su vez, cuando hay agua la presión no alcanza para que suba a los tanques.
En ese sentido, por la línea abierta de El Ancasti, los docentes manifestaron sentirse humillados y maltratados porque cada vez que van al baño tienen que llevar un balde con agua para hacer sus necesidades. Otro de los inconvenientes de los que dio cuenta Torrente fue el relacionado con las instalaciones eléctricas del edificio, que habían sido refaccionadas a principios de este años. Sin embargo, y según el directivo, la instalación eléctrica tiende a colapsar, los cables no están adecuados al nivel de consumo de energía, ni hablar de enchufar una estufa, si con las luces no más colapsa y hace cortocircuitos en algunos cruces de cables.
Los problemas edilicios no son nuevos en este edificio.
"Todos los años ponen parches y nunca solucionan nada", resumió Torrente.
Soportar el vandalismo
A los problemas edilicios de la escuela de las 500 viviendas se suman el vandalismo, a pesar de que la institución cuenta con seguridad privada todos los días desde las 22 y hasta las 6.
El problema se produce los fines de semana, cuando durante el día no hay nadie en el establecimiento escolar. Y como las paredes perimetrales son bajas, el acceso al lugar es fácil para los delincuentes.
Uno de los últimos robos que sufrió la institución fue el de un router, un aparato que da internet inalámbrico a las recientes netbook que les dieron a los alumnos.
Por otra parte, Antonio Torrente dijo que, de los 1.200 chicos que asisten a la institución, "el 80% viene porque los padres no los pueden mandar a otro lugar".
Además, el director reconoció que muchos chicos son hijos de desocupados y que viven en sus casas situaciones críticas. Con problemas de violencia, que luego trasladan a las aulas.
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