El canciller y vicepresidente estará al frente del país por la ausencia de Hugo Chávez, quien viajará en las próximas horas a Cuba para continuar su tratamiento contra el cáncer
Maduro, de 49 años, había sido nombrado, tras la reelección de Chávez el pasado 7 de octubre, como vicepresidente y ratificado al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores, cargo que ocupa desde mediados de 2006, poco antes de que el mandatario fuera reelegido en la Presidencia para su segundo mandato de seis años.
Previamente, este ex conductor de autobús y dirigente sindical de trato amable, había sido presidente de la Asamblea Nacional (2005-2006), aunque su actividad parlamentaria arrancó como diputado en 1999, como miembro del Movimiento Quinta República (MVR), fundado por Chávez.
"Miren dónde va Nicolás, el autobusero Nicolás. Era chófer de autobús en el metro y cómo se han burlado de él", dijo Chávez al nombrarlo en el nuevo cargo.
Su nombre ha ido sonando cada vez con más fuerza como posible sucesor de Chávez desde que al mandatario le detectaron el cáncer en junio de 2011, que lo obligó a someterse a varias intervenciones quirúrgicas y a largas estadías en La Habana.
Al inicio de la crisis de salud, y con Chávez alejado de la vida pública durante casi un mes, a Maduro le tocó anunciar que el presidente había sido operado de un "absceso pélvico". Y luego lo visitó frecuentemente en La Habana durante sus tratamientos médicos.
El viernes, Chávez volvió de La Habana, donde se sometió a un tratamiento de oxigenación hiperbárica y a nuevos exámenes médicos, y lo hizo acompañado de Maduro, que apareció bajando las escalinatas del avión tras el mandatario, un gesto que algunos analistas leyeron en clave sucesoria.
Maduro es considerado "del ala moderada" del círculo más próximo al presidente venezolano, a diferencia de otros estrechos colaboradores como Diosdado Cabello, el otro nombre que sonaba con fuerza, un ex militar que participó en el fallido golpe de Estado que Chávez encabezó en 1992 y quien es actualmente presidente de la Asamblea Nacional.
El pasado mes de julio, Maduro fue acusado por el gobierno de Paraguay de "injerencia", por haber arengado supuestamente a los comandantes militares paraguayos para evitar la destitución del presidente Fernando Lugo en un juicio político en el Congreso.
En los últimos meses, durante la convalecencia de Chávez, el canciller adoptó un papel más protagónico en la diplomacia venezolana.




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