La madre de Matías Berardi, el adolescente secuestrado en ruta 26 y Panamericana y asesinado en Campana en 2010, dijo ayer, al empezar el juicio por el caso, que espera “la pena máxima” para los culpables ya que esa es la “única manera” en la que la familia podrá rehacer su vida.
El juicio comenzó a las 11.30 ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 3 de San Martín, en el edificio judicial situado en Pueyrredon 3734 de ese Partido del conurbano.
Daveiro y su esposo y padre de la víctima, Juan Pablo Berardi, no ingresaron a la sala de audiencias ya que se espera que declaren como testigos recién mañana (las audiencias son miércoles y viernes), aunque sí lo hicieron alrededor de 50 familiares y amigos de Matías.
Este grupo se ubicó en el sector derecho del recinto, separado de los imputados por unos 15 efectivos de Policía Federal Argentina (PFA) y del Servicio Penitenciario Federal (SPF).
Los amigos de Matías vistieron remeras blancas con una leyenda escrita en letras azules de “Prohibido olvidar” en el pecho y “Mati Berardi” en la espalda, junto al número “5”, en referencia al puesto que ocupaba en el equipo de fútbol del colegio.
Por su parte, los imputados permanecieron en el sector izquierdo del recinto donde uno de ellos se quejó ante el ingreso de cámaras periodísticas: “Sacalos o me paro de manos”, le dijo a uno de los efectivos que lo custodiaba y que debió calmarlo.
En tanto, unos pocos familiares de los acusados se ubicaron en el medio de la sala en la que los jueces Elbio Osores Soler, Lidia Soto y Germán Andrés Castelli escucharon la lectura del requerimiento de elevación a juicio de la causa. Al promediar la tarde, la lectura proseguía.
La acusación está a cargo del fiscal Eduardo Codesido y los imputados son asistidos por los defensores oficiales Cristian Barritta, Sergio Moreno, Héctor Tejerina Ortiz y Leonardo Miño.
Mientras que los padres de la víctima son representados como particulares damnificados por los abogados Eduardo Durañona, Ignacio Palazuelos, Santiago De Jesús y Manuel Izura.
Acusados
Los principales acusados son los integrantes de la familia de Richard Fabián Souto (45), el herrero uruguayo propietario del galpón de Benavídez donde la víctima estuvo cautiva.
Souto es señalado en la causa como el autor material del crimen, ya que una pericia detectó rastros de deflagración de pólvora en sus manos, aunque hay un testigo de identidad reservada que señala a otro de los imputados, su concuñado Néstor Facundo Maidana, alias Chino (24), como el ejecutor de los disparos.
Además, están presos y procesados la esposa de Souto, Ana Cristina Moyano (40), su hija Jennifer Stefanía Souto (21), otra hija cuya identidad se reserva porque era menor de edad -17 años-, al momento del hecho y su cuñada Celeste Mónica Moyano (29).
El novio de esta última, el Chino Maidana, su hermano Federico Esteban Maidana (29) y Elías Emanuel Vivas (22), completan lo que fue la primera tanda de detenidos de la causa.
Pero entre fines de 2010 y mayo de 2011 fueron detenidos otros tres imputados: Damián Sack (26), Gabriel Raúl Larry Figueroa (26) y Gonzalo Hernán Alvarez (33).
Todos enfrentan, aunque algunos con distintos grados de participación, una imputación por secuestro extorsivo seguido de muerte, cuya pena es la de prisión perpetua.
Cómo sigue
El juicio continuará hoy con la declaración de un grupo de testigos de los 200 que tiene la causa.
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