Afirmó que la policía “dibujó” una causa de “atentado y resistencia a la autoridad” para justificar la feroz paliza que le dieron a su hijo y al amigo que se mueve con muletas, porque está convaleciente de una operación de la rodilla
Así contó su verdadero peregrinar Marcela Páez al hablar ayer con Crónica. Según la mujer, a su hijo, de 18 años y un amigo de 22 que andaba con él al momento en que chocaron los acusaron de haber atacado a la policía y por eso estaban pegándole cuando ella llegó a la esquina de Cuba y Soberanía Nacional; el lugar en donde momentos antes de las cuatro y media de la madrugada había ocurrido el accidente. La denunciante cree que se trata de una excusa como para justificar la agresión de la que los jóvenes fueron victimas.
Lo cierto es que ambos “cobraron”, estuvieron doce horas presos y ayer a la tarde -después de la audiencia de control en los tribunales- recobraron la libertad, pero la mujer anticipó que las cosas no van a quedar así, que la semana que viene se va a presentar en la fiscalía y que denunciará por “apremios ilegales” a los policías que maltrataron y lastimaron a su hijo. “No vamos a esperar que haya otro caso Antillanca. Que maten a otro chico en la Comisaría. Me parece que no debemos justificar el mal accionar de la policía”, sostuvo.
Encima, dijo que el medico que lo revisó en el certificado puso que lo único que tenía el joven era una irritación en la vista por el gas pimienta que le habrían arrojado, cuando lo redujeron al momento en que –supuestamente- intentó atacar a los uniformados.
El comienzo de un hecho confuso
“Ellos chocaron con otro auto y mi hijo me llama (por teléfono) para avisarme que fuera para el lugar porque habían tenido el accidente. Cuando llego la policía lo estaba golpeando, lo tenían en el piso, había cuatro policías sobre él, entonces me puse mal, les pedía que lo soltaran, que dejaran que se parara para que les pudiera dar la documentación del vehículo y que no tenían por qué proceder de esa manera”.
Así comenzó contando Marcela Páez la indignante historia que vivió ayer y agregó luego: “Ellos no lo dejaron levantarse, me agarraron y me corrieron para un costado, al amigo de mi hijo también lo golpearon. Se los llevaron detenidos. Ellos dicen que lo tenían en el piso porque él supuestamente se resistió al arresto, me dijeron que me presentara en la Comisaría, lo hice pero no permitieron lo vea, me dijeron que solamente un abogado podía hablar con él”.
“Un agresor en muletas”
“Les pedí que lo revisara un médico pero me dijeron que no tenían en la policía, que lo llevarían al hospital. Cuando lo hicieron, ahí pude ver a mi hijo y constaté que estaba golpeado. No me quisieron tomar la denuncia, me mandaron a la fiscalía y allí me atendió un oficial diciéndome que no había juez ni fiscal y que nadie me podía tomar la denuncia”, contó la mujer.
“Yo no estoy justificando el por qué mi hijo andaba alcoholizado, estoy denunciando el maltrato de la policía. Ellos no tenían por qué golpearlo, no tienen por qué golpear a los chicos; por más que haya una resistencia”, añadió.
¿Y el amigo cómo estaba, usted pudo verlo? Se le consultó, a lo que contestó: “A él aparentemente no lo golpearon, por lo menos en la cara no. Pero está operado y eso es lo que le preocupaba a la mamá, que está medicado, con vendajes y que no puede tener contacto con cosas o lugares en los que puede agarrarse un virus y no quisieron dejarle pasar las muletas (en la Comisaría). Según ellos, agredió a un policía a pesar de andar con muletas y estar operado en una pierna”.
Más adelante aseveró: “No vamos a esperar que haya otro caso Antillanca. Que maten a otro chico en la Comisaría. Me parece que no debemos justificar el mal accionar de la policía. Más allá de que el chico andaba conduciendo alcoholizado y que protagonizó un accidente, pero creo que la policía no está para golpear a los chicos. Y yo lo vi”, afirmó.
Insistió, ya sobre el final: “Cuando llegué a mi hijo ya lo estaban golpeando y les pedí que parara, que lo levantaran del piso porque había cuatro policías arriba de él. Dos le tenían las piernas en el pecho y otros lo agarraban de los brazos, y lo único que les pedía era que lo dejaran pararse”, aseguró y acotó: “Yo llegué con un amigo al lugar y él también termino detenido, según ellos por haberme acompañado y no sé por qué, pero se lo llevaron detenido. Con la situación que se vivió en ese momento no se por qué se lo llevaron a la Comisaría”.
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