Macri vivió un día de tensión en medio de actos y reuniones

Macri vivió un día de tensión en medio de actos y reuniones
"El gobierno de los Kirchner nos trata de dañar", dijo, para desacreditar el procesamiento
"We will/ we will/ rock you!", cantaba un grupo de chicos mientras Mauricio Macri pasaba, raudo, hacia la pista principal de la exposición Mercoláctea, en Córdoba. Escuchar la melodía de su amado grupo Queen en medio de un auditorio afín le arrancó una sonrisa al jefe de gobierno. Una alegría que con el correr de la tarde mutó en tensión con la confirmación de una noticia que temía desde hacía tiempo: su procesamiento en la causa por las escuchas ilegales.

"Este procesamiento estaba escrito desde antes de que comience la causa", afirmó Macri a los periodistas, ya en Buenos Aires, un rato después de probar las nuevas motocicletas que serán utilizadas por la Policía Metropolitana. "El gobierno de los Kirchner trata de dañar a todo aquel que diga no a sus pretensiones hegemónicas y autoritarias", agregó un Macri de rostro serio y signos evidentes de cansancio.

Lo curioso fue que los dardos al Gobierno y al juez Norberto Oyarbide llegaron a las 18.30, una hora y media antes de que desde tribunales lo citaran para comunicarle el fallo. "Nos enteramos por los medios, pero estas sospechas luego se confirman", apuntó el jefe de gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

Durante toda la jornada, y con la certeza de que sería procesado, Macri redobló sus actividades públicas para dar la impresión de que la decisión judicial le era casi indiferente. Por la mañana, partió en un avión privado hacia San Francisco, Córdoba, acompañado por el diputado Federico Pinedo, su vocero Iván Pavlovsky y el ex titular de la Sociedad Rural Luciano Miguens.

En la exposición, donde sintió que jugaba "de local" entre los productores, dejó declaraciones con un tono similar al que usaría después. "No puede ser que un ex presidente pueda usar a parte del sistema judicial y a jueces funcionales para agredir a aquellos que no comparten su visión sobre la Argentina", afirmó.

Por la tarde, y sin comer más que algún sándwich en el avión que lo trajo de vuelta, Macri se recluyó en su casa de Barrio Parque con Rodríguez Larreta, y el secretario de gobierno, Marcos Peña. Allí, decidió adelantar el acto de entrega de móviles y motos a la Metropolitana, previsto para el lunes. "Los medios querían hablar con nosotros, y era mejor un acto concreto que una conferencia de prensa", contestó uno de los responsables del armado.

En busca de novedades

Cuando cerca de las 17 algunos portales de noticias y canales de televisión comenzaron a difundir que el procesamiento estaba firmado (algo que aún no era cierto), Macri cruzó llamadas con otros colaboradores para enterarse de alguna novedad de la causa.

"¿Gordo, qué novedad tenés?", le preguntó varias veces a uno de sus hombres de prensa, Miguel de Godoy, que monitoreaba las novedades desde la sede gubernamental de Bolívar 1.

El dispositivo de respuesta funcionó esta vez: decenas de dirigentes de Pro, entre ellos diputados, funcionarios del gobierno y legisladores porteños salieron en masa a cuestionar a Oyarbide y al gobierno de los Kirchner.

"Durante tres meses, nos pararon la gestión, pero ahora no nos van a parar", repitió Macri, luego de encender y dar una vuelta en una de las flamantes motos. Los rostros de Rodríguez Larreta, Peña, el titular de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco, y el ministro de Seguridad y Justicia, Guillermo Montenegro, no daban espacio para más bromas.

La estrategia de actividad incesante seguirá hoy con un acto con militantes Pro en Lanús.

"El proyecto presidencial sigue en pie", repitió el jefe de gobierno, cuando su procesamiento ya era un hecho.

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