Por Reynaldo Sietecase. Ni las tragedias del último mes, ni la toma de escuelas, ni los paros docentes, ni la investigación por espionaje afectan el sueño presidencial de Mauricio Macri. Cerca del jefe de Gobierno creen que ninguno de esos episodios genera costo político. ¿Fantasía o realidad? La alianza con el Peronismo Federal.
Los principales colaboradores del jefe de Gobierno porteño se muestran confiados en que superará el tsunami de inconvenientes: "La mayoría de la gente le cree a Mauricio", dicen. Con esa convicción, apenas volvió de su viaje por algunas capitales europeas, Macri aceptó varias entrevistas donde dio una versión completamente opuesta a la que sostienen estudiantes y legisladores de la oposición. "Los que protestan son una pequeñísima minoría (20 o 30 sobre miles)"; "el presupuesto está ejecutado en un 56 por ciento"; "los que nos critican fueron los que declararon la emergencia educativa en 2007 porque dos de cada tres escuelas tenían problemas"; "hicimos 940 obras"; "revertimos diez años de decadencia"; "invertimos en infraestructura escolar más que en los gobiernos de Telerman e Ibarra", disparó. Cerca de Macri creen que esta semana las tomas de escuelas cederán. El plan de obras que presentó el ministro Esteban Bullrich, que recoge la mayoría de los planteos de los secundarios, y el malestar de muchos padres por la extensión de la medida de fuerza serán decisivos para cerrar el conflicto.
Tampoco muestran señales de alarma ante las consecuencias de las dos tragedias sucesivas. "Desde el Estado se hicieron bien las cosas. Esto no es Cromañón. Aquí no hubo corrupción ni coimas para no controlar", aseguran. Sin embargo, en el caso de Villa Urquiza quedó en claro que, más allá de la irresponsabilidad del ingeniero a cargo de la obra lindera al gimnasio, no se hicieron los controles adecuados y se desoyó un pedido de intervención realizado por la Uocra. Y en relación al boliche Beara todavía no se explicó por qué hubo nueve inspecciones y ninguna detectó irregularidades. En tanto la cuestionada Agencia Gubernamental de Control suspendió los permisos de espectáculos en boliches calificados como "casas de fiestas privadas". La oposición señala que durante la gestión PRO se autorizó la realización de un centenar de recitales en esos "boliches disfrazados".
Según un coronel macrista, más allá de las chicanas, la comisión legislativa que investiga las escuchas ilegales no provocará mayores zozobras. Es más, algunos legisladores oficialistas creen que podrán demostrar en base a diversos testimonios que el juez federal Norberto Oyarbide, a cargo de la investigación judicial del caso, tiene intencionalidad política. Contarían con varias personas que ratificarían la versión por la cual el magistrado anunció que "se llevarían puesto" al jefe de Gobierno meses antes de su procesamiento. Esto reafirma la idea que el PRO quiere instalar en la sociedad: Macri es víctima de una conspiración política orquestada por el gobierno nacional. Insisten con que se producirá "el efecto De Narváez", cuando el dueño del canal América fue vinculado a la causa de la efedrina y semanas después ganó la elección en la provincia de Buenos Aires.
Aunque en las antípodas ideológicas del Partido Obrero, el análisis que hacen los dirigentes del PRO es de impronta trotskista: "Cuanto peor, mejor". Ni los derrumbes con sus secuelas de muertos, ni las protestas de estudiantes y docentes, ni la investigación sobre el espionaje telefónico harán mella en la candidatura. Están convencidos de que no pagarán costos políticos. Según esta línea argumental, en la Capital Federal, los que apoyaron al jefe de Gobierno lo seguirán haciendo y los habitantes del interior del país -ajenos a los conflictos porteños- seguirán valorándolo positivamente. Su exitosa gestión en Boca, las intensas recorridas por el país y las apariciones públicas hacen la diferencia. Explican que muchos lo siguen ubicando lejos de la política y eso es un plus importante.
Los dos aspirantes a la sucesión en la capital argentina, el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y la diputada Gabriela Michetti, tanto por convicción como por conveniencia alientan la candidatura presidencial de Macri contra viento y marea. En off no se dan tregua y en on defienden al Jefe que tal vez tenga que decidir "a dedo" entre ambos. Coinciden en que el electorado se dividirá en tres tercios: kirchnerismo, UCR y aliados y Peronismo Federal en alianza con el PRO. Imaginan una segunda vuelta entre Néstor o Cristina y Mauricio, en la cual se impondrían. La ausencia de candidatos "con votos" y atractivos para el electorado independiente en el peronismo disidente (Duhalde, Solá, Das Neves y Rodríguez Saá) determinará la necesidad de una alianza con el PRO. "Ya demostramos que se le puede ganar a Kirchner si nos juntamos", dicen. Sólo la participación de Carlos Reutemann podría modificar este planteo. Mauricio a Presidente y De Narváez a la Gobernación, una suerte de Unión-PRO recargada con Duhalde en la distancia y todo el peronismo anti-K alrededor.
Según esta proyección el traje de candidato de Mauricio Macri estaría revestido de amianto. Ese material que resiste los ataques del fuego pero que contiene elementos contaminantes. Los especialistas aseguran que su uso prolongado provoca irreparables daños a la salud. La última dirigente que usó la metáfora del traje de amianto fue Hillary Clinton quien, al poco tiempo, era desbancada por Barack Obama como candidata demócrata a la presidencia.






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