Macri tiene otro negocio entre los ojos

La explotación de uno de los barrios más exclusivos del país está en los ojos del gobierno porteño. Este mes se disolvería la Corporación de Puerto Madero SA y el Ejecutivo macrista apunta sus cañones para dejar a Nación fuera de juego. Predios vírgenes, estacionamientos y futuras licitaciones se ponen sobre la mesa
Las disputas entre el gobierno de la Ciudad y el Ejecutivo Nacional parecen no tener fin. El conflictivo traspaso del subte, las denuncias cruzadas y el problema con el lugar donde depositar la basura, son temas latentes que no dejan de preocupar a ambos bandos. Ninguno cede, nadie da un paso al costado y las operaciones sólo apuntan a confrontar y a dañar al oponente.

Ahora, un nuevo conflicto se avecina y sin dudas generará una gran polémica. Es que durante este mes se vence la concesión de la Corporación Antiguo Puerto Madero SA, la cual se disolvería, y la Ciudad ya piensa en los futuros negocios dejando de lado a Nación. Así, el gobierno de Mauricio Macri tiene planes para que la explotación comercial de los terrenos públicos concesionados quede en manos del Estado porteño.

Desde el Ejecutivo, ya están interesados en una de las mayores tentaciones con la que cuenta esta exclusiva zona: el millonario negocio de los estacionamientos ubicados sobre terrenos públicos que controlaba el organismo bipartito. Este terreno quedó en manos de la empresa constructora Cornovial, que ganó la licitación por dos parcelas ubicadas en el Dique 4.

La Corporación

El 12 de noviembre de 1989 se formó la Corporación Antiguo Puerto Madero, una sociedad anónima integrada en partes iguales por el Estado nacional y el gobierno de la Ciudad, creada con el fin específico de urbanizar el área del antiguo puerto. El Estado transfirió las 170 hectáreas que le pertenecían a la Corporación y el Ejecutivo porteño se comprometió a generar el proyecto para urbanizarla.

Según se informa en su sitio web, el proyecto se basó en reconvertir el área; recomponer el carácter urbano; preservar su fuerte poder evocativo; alojar actividades del terciario que requieren ubicación central -oficinas públicas y privadas, servicios comerciales y culturales, y residencia-; y recuperar la relación con el río, incorporando áreas públicas para la recreación y el esparcimiento.

Así, esta exclusiva zona porteña, cuenta con redes de servicios, obras de superficie, nuevos espacios públicos, un nuevo sistema vial, corredores viales de conexión con la cuadrícula urbana existente y sistema de espacios verdes públicos.

Uno de los lugares más importantes donde el gobierno porteño ya comenzó a meter presión para quedarse con el negocio en Puerto Madero es en el seno del directorio de la corporación. Quien estaba a cargo de la presidencia era el licenciado en Economía y ex subsecretario de Comercio Exterior y Relaciones Internacionales del ministerio de Economía y Finanzas Públicas, Iván Heyn. Este fue el hombre puesto por Nación, mientras, el vicepresidente, Eugenio Indalecio Breard, fue la persona que desginó la Ciudad.

Luego de la sospechosa muerte de Heyn en Uruguay, Fernando Suárez, ex director ejecutivo del ONABE, organismo a cargo de la administración de bienes de la Nación, fue quien tomó la presidencia del directorio. El hombre de Macri, Breard, siguió en el segundo puesto. Esto daba la pauta de una continuidad de la Corporación, sin embargo, en mayo pasado, hubo un enroque, y quien pasó al frente del directorio es el hombre que responde al Ejecutivo porteño, quedando Suárez (relacionado con la Nación) como vicepresidente.

De esta manera y mediante la mencionada operación, el gobierno porteño ya busca meter la cola y absorber las facultades de la Corporación para un negocio que a simple vista resulta redondo. Para más, también hay que aclarar que, luego de desplazarlo de las negociaciones por el traspaso del subte, Mauricio Macri puso a Daniel Chaín, ministro de Desarrollo Urbano, a controlar el directorio de la sociedad anónima.

Estaría todo listo

Luego de que el directorio pasara a estar liderado por un hombre macrista y controlado por otro del mismo bando, parece estar todo listo para que la Corporación de Puerto Madero pase exclusivamente a las arcas de la ciudad. Y más aún cuando actualmente se encuentra en la etapa final de su

desarrollo.

Uno de los casos que más importa al gobierno porteño es el millonario negocio de los estacionamientos. Hasta ahora, era el organismo bipartito el encargado de firmar los contratos con las empresas privadas para la explotación de los garages ubicados en espacio público. Ahora, el macrismo busca quedarse con eso.

Hay que remarcar que la Corporación ya se desprendió del mantenimiento de los espacios públicos del barrio como calles, bulevares, parques y árboles (ver recuadro) que serán transferidos completamente a la Ciudad, cuando se llame a una nueva licitación. Sin embargo, el estatuto marca que mientras haya obras en construcción o por finalizar proyectadas en el Plan Master, se debe continuar con la función fiscalizadora.

Desde Nación, cuando el presidente del Consorcio fue Fernando Suárez, intentaron lanzar en Puerto Madero el plan de viviendas para todos, basándose en una mirada más abarcativa que permitiría desarrollar barrios de clase media, e incluso la construcción de viviendas sociales. Sin embargo, esta medida no prosperó hasta el momento y este espacio sigue siendo exclusivo.

Otro punto en el que el gobierno de la Ciudad se verá beneficiado es el relacionado con los impuestos. Allí, los pagos sólo caerán en las arcas de la ciudad, siendo estos importantes sumas de dinero que pasaría a manejar el Ejecutivo que conduce Macri. Y teniendo en cuenta el último aumento en el impuesto de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL), no sería una cifra que debería desestimar. Hay que recordar que ya se efectivizó el aumento que va del 70 al 300% en las tasas del ABL, con lo cual la administración macrista obtendría 924 millones de pesos más que en 2011.

Sin dudas, el fin de la Corporación siempre fue estudiado y tenido en cuenta por cada directorio. Tal es así que cuando Iván Heyn era el presidente, él mismo pensaba en una futura administración por medio de los vecinos. Es decir, que los residentes, las empresas y los comercios radicados en la zona, abonen una especie de expensa destinada al mantenimiento del barrio. Esto lo planteaba marcando la imposibilidad económica de que la ciudad se haga cargo del barrio.

Pero ahora el directorio cambió, la ciudad ya se está haciendo cargo de la Corporación y tomó el control de su presidencia. Ahora sólo le queda esperar un breve tiempo para tener en su poder uno de los barrios más exclusivos del país, o quizás, el más exclusivo.

Predios vírgenes para explotar, nuevos impuestos para cobrar y agrandar la caja recaudatoria de Macri que este año alcanzará unos 2.314 millones de pesos, servicios básicos para los barrios y futuras licitaciones jugosas, son algunos de los puntos que el gobierno porteño ya tiene en mente para hacerse con otro gran negocio en la Capital Federal.

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