El reelecto jefe de Gobierno alinea sus recursos: se propone reordenar el gabinete para darle un perfil más político y social -que lo afiance en la Ciudad-, tejer vínculos más fluidos con la Casa Rosada y la oposición y construir un armado nacional que impulse su carrera a la Presidencia.
"Mauricio, Mauricio corazón, acá tenés los pibes para ir por la Nación." Entre los globos, el cotillón y las remeras coloridas que conformaron el kit PRO de estas elecciones, los jóvenes militantes expresaron lo que en el macrismo consideran como la principal tarea: trabajar políticamente para que en 2015 Macri se calce la banda presidencial. Aunque Macri intente frenar las internas y aclara que no habrá cambios en su gabinete hasta diciembre, en las horas siguientes a la victoria macrista se filtraron las versiones sobre los planes de crear nuevos ministerios y reacomodar algunas piezas. Todo para darle un perfil más "político" a la gestión.
"Va a haber un cambio en el estilo de conducción: vamos a estar mirando más de cerca la política", señala a Diario Z el ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera. Macri apuesta a mejorar simultáneamente las relaciones con la Casa Rosada -aunque esto no le impide decir a los cuatro vientos que Cristina Kirchner es la única opción que no votaría jamás en las presidenciales- y con los otros dirigentes opositores al gobierno nacional a fin de consolidarse como el primus inter pares de esa franja.
En esa línea se encuentra la anunciada creación del Ministerio de Gobierno, que estaría a cargo del peronista Emilio Monzó, uno de los dirigentes que forma parte de la mesa nacional del PRO. Monzó trabajará a la par del diputado macrista Álvaro González en construir lazos con el kirchnerismo y con los opositores en la Legislatura.
También se prevé crear el Ministerio de Transporte, que estaría dirigido por Guillermo Dietrich, principal impulsor de las bicisendas y el Metrobús. Dietrich es el actual secretario de Transporte y depende del ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain. Por otra parte, está en análisis el desdoblamiento del Ministerio de Justicia y Seguridad que conduce el michettista Guillermo Montenegro. Eugenio Burzaco, actual titular de la Policía Metropolitana, quedaría al frente de Seguridad, mientras que Montenegro se quedaría con Justicia. Algunos lo ven como otro recorte al poder de la cada vez más relegada diputada Gabriela Michetti.
Sin embargo, para poder llevar adelante estas modificaciones, el PRO necesita crear una nueva ley de ministerios. Según confirmó a Diario Z una alta fuente de la Legislatura, desde el Ejecutivo porteño se bajó la orden de trabajar "fuerte" para encontrar consensos. "Esperemos que la oposición haya entendido el mensaje en las urnas", señala el diputado macrista Martín Borrelli.
También se esperan cambios para adaptar el sistema de comunas. Se creará un área especial dentro del Ministerio de Ambiente y Espacio Público -a cargo de Diego Santilli-, que será coordinada por el actual subsecretario de Atención Ciudadana, Eduardo Macchiavelli. Además, comenzó la carrera por el reemplazo de María Eugenia Vidal, que deja vacante Desarrollo Social. Suenan Soledad Acuña (subsecretaria de Promoción Social y esposa del legislador peronista Diego Kravetz); la diputada PRO Carolina Stanley, pareja de Federico Salvai, jefe de Gabinete de Vidal, y el ministro de Educación, Esteban Bullrich.
Las dudas sobrevuelan sobre el ministro de Salud, Jorge Lemus. A pesar de que Macri lo valora por su buena relación con el plantel médico, Lemus es blanco de las críticas por la situación de los hospitales porteños y pocos se atreven a defenderlo públicamente. Diferente es la situación del ministro de Cultura Hernán Lombardi, de extracción radical. Macri asegura que su gestión fue la más "potente" en el campo cultural y se sobreentiende que Lombardi continuará al frente de la cartera.
Cruzar la General Paz
En la Ciudad, el PRO consolidó su base de sustentación política: no perdió ninguna elección desde el 2003 -salvo el ballottage frente a Aníbal Ibarra-; tiene mayoría en la Legislatura y un armado territorial fuerte, cortesía del peronismo del legislador Cristian Ritondo, quien hizo base en el sur y en el oeste porteño. Macri tiene una amplia aceptación en el norte de la Ciudad. A modo de ejemplo: en Recoleta, el oficialismo obtuvo casi el 80% de los votos.
Es indiscutible que la realidad le sonríe al macrismo a escala municipal. Pero desde la General Paz hacia el interior del país no es tan claro que Macri en algún distrito pueda reproducir nuevos "batacazos" electorales como el del humorista Miguel del Sel en Santa Fe. El macrismo directamente no existe en por lo menos ocho provincias y en otras tiene una presencia débil, como por ejemplo en Entre Ríos, donde "Mandy" Saliva no luce como gran candidato.
No obstante, en el terreno de las aspiraciones y más allá del estruendo festivo por la amplia diferencia obtenida en Capital, en el partido del jefe de Gobierno quedó la sensación incómoda de que "se podía más". Algunos se animan a esbozar quejas y, sin nombrar al tándem Jaime Durán Barba-Marcos Peña (ideólogos de la retirada de la candidatura presidencial), se encargan de dividir las aguas entre quienes convencieron a Macri de que se postulara para la reelección y los que trabajaron para ampliar la proyección nacional del macrismo.
La autocrítica es justamente ésa: la impericia para conformar un armado nacional. "Faltó política, faltaron acuerdos con dirigentes provinciales", reconoce un referente. Es que la escena se repite: luego de la victoria en 2007, Macri se envalentonó y se animó a soñar con el sillón de Rivadavia en 2011. Cuatro años después, el objetivo es el mismo, las limitaciones también.
La principal pregunta es qué rumbo tomar para ampliar la base en el interior. "Todos los caminos conducen a Lomas de Zamora, es decir, a Eduardo Duhalde", aclara un operador cercano a Ritondo. Sin embargo, otra importante ala del macrismo (en la que abreva Gabriela Michetti) no está convencido de la conveniencia de "peronizarse". Un diputado nacional cuyano, en el búnker PRO, anticipó que esa discusión "forma parte de las internas y también de los escollos que te genera no tener un aparato propio, pero también es algo que tenemos que superar: no podemos depender de Duhalde".
"En 2015, Mauricio no puede ser reelecto como jefe de Gobierno así que su destino natural es que sea presidente y vamos a trabajar para eso", dice el ministro de Hacienda y candidato a intendente de Lanús, Néstor Grindetti, uno de los que quedó huérfano tras la claudicación de su jefe. "Vamos a tener que alcanzar ese objetivo. Si no alcanza con el PRO tendremos que armar una coalición", advierte el diputado nacional Federico Pinedo. Un hombre que a duras penas disimuló el disgusto cuando se enteró que su jefe -que ya lo había dejado en banda bajándose de la arena presidencial- tenía planeadas vacaciones inmediatas. Dicho de otro modo, que no iba a participar de las primarias, lo que no solo lo libraba de declarar su voto: tampoco acompañaría a Pinedo en la tarea de validar su solitaria postulación.
Aunque Macri tenga la responsabilidad de gobernar otro período la Ciudad, todos coinciden en que destinará muchos recursos y tiempo para la construcción nacional. Es el mix ideado por Durán Barba: una gestión exitosa, enfocada en lo social, dará el impulso necesario para llegar a la presidencia en 2015. Para ello deben sortear cuatro años de gobierno. En política todo puede pasar. Y pasa.



















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