Macri revisa su política de vetos para evitar críticas

Busca cerrar flancos con la mente puesta en su proyecto presidencial; tensiones internas
En el futuro de Mauricio Macri habrá menos vetos y más cuidado hacia su imagen institucional.

No es la predicción de un adivino, sino la decisión que tomó su círculo aúlico pensando en su candidatura presidencial para 2015.

Su "sí fácil" para vetar 106 leyes durante su gestión (sobre un total de 1504 aprobadas) le abrió un flanco que los suyos consideran innecesario.

Esta semana la presidenta Cristina Kirchner lo llamó "vetador serial" por cadena nacional y su vice, Amado Boudou, hizo suyo un apelativo ya usado en medios afines al Gobierno y lo bautizó "Capitán Veto" , en alusión a la canción de Spinetta "El anillo del Capitán Beto". El tema encendió a los opositores en la ciudad y puso al gobierno porteño a la defensiva.

Puertas adentro una misma pregunta fue surgiendo en todos los espacios del macrismo. ¿Era necesario tragarse este sapo? Y todos creen que no.

Nunca lo dirán en público, pero ministros y legisladores de Pro admitieron a LA NACION que hubo vetos socialmente antipáticos, que hubieran ocasionado menos problemas si se dejaban pasar, desde la cancelación del congreso pedagógico que había impulsado el propio Pro hasta la negativa a darle un subsidio de apenas 50.000 pesos a la Asociación Síndrome de Down.

Mientras todos buscan culpables, dos altas fuentes del macrismo confirmaron que la nueva orden para este año será que los proyectos inviables se frenen en la Legislatura, para dejar a Macri y su proyecto presidencial a salvo de dedos acusadores.

Para eso el Pro contará con dos legisladores más de los que tenía: pasará de 24 a 26, más tres aliados frecuentes, que llegan a seis en algunos proyectos (sobre un total de 60) y con eso le deberá alcanzar.

"Vamos a tratar de hacer un trabajo más minucioso en las comisiones para que los proyectos lleguen sin errores técnicos. Va a haber mejor trabajo previo, mayores consensos y menos proyectos aprobados sobre tablas", explicó a LA NACION Alejandro García, legislador de Pro y mano derecha del nuevo presidente del bloque, Fernando De Andreis.

En reserva, en Pro admiten errores políticos: por un lado el bloque dejó pasar proyectos contando con el veto de Macri y por otro negoció con la oposición el apoyo a leyes propias a cambio de otorgarles otras, pero Macri las vetó y así rompió esos acuerdos parlamentarios. "Este año vamos a pagar eso en la Legislatura, porque la oposición ya no nos va a creer", se quejó un macrista.

Amargados, en la Ciudad también deslizan que la Secretaría Legal y Técnica no se tomó el trabajo de hacer algunas cuentas, porque los montos que implicaban varias leyes no justificaban su veto.

Hacia afuera, sin embargo, siguen defendiendo los vetos en forma monolítica: desde la Secretaría de Medios circuló un paper con argumentos para que ministros y legisladores tuvieran en cuenta.

La explicación oficial es que hubo sólo dos vetos políticos: la ley que regulaba el trabajo de los trapitos (porque Pro no avalará la actividad de los cuidacoches) y la que establecía que los medicamentos sólo pueden venderse en farmacias (porque defienden la comercialización amplia de los medicamentos de venta libre).

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