Macri está preocupado con el juicio y busca evitar traiciones en sus filas

Macri está preocupado con el juicio y busca evitar traiciones en sus filas
El jefe de Gobierno depende en la Sala Acusadora de una mayoría políticamente endeble. Esto aceleró las versiones sobre el riesgo de defecciones y un operativo “seducción”.
—Mauricio, te quiero decir que si a mí me ofrecen un millón de dólares no sé qué hago... (sonrisa).

—No jodás con eso (serio).

La broma de uno de sus legisladores de máxima confianza le terminó de demostrar a Macri que la activación de su juicio político por las escuchas ilegales no sería nada sencilla. La anécdota, que se dio en las últimas horas, puso de manifiesto el clima que se vive en la Legislatura porteña, donde el macrismo domina 24 de 60 bancas. La preocupación pasa por la posibilidad de que diputados del PRO decidan votar en contra. En especial, aquellos que estaban con Ricardo López Murphy en Recrear.

Por ello, el líder de PRO comenzó a tantear a los potenciales aliados de la oposición y, en especial, a encarar reuniones con posibles desertores. Ayer, por caso, mantuvo reuniones en la jefatura comunal pero decidió no tener actividad oficial. “Cuando termine la investigación va a haber opositores que, con buena fe, van analizar los datos y la causa a fondo y van a apoyar la inocencia de Mauricio”, dijo a este diario Horacio Rodríguez Larreta.

Por su lado, y en el mismo sentido, otro de los hombres fuertes del Gobierno, el secretario general Marcos Peña, expresó: “Estamos muy tranquilos con nuestros legisladores”. En la oposición no coinciden: “Ningunearon a los legisladores durante dos años y medio, incluso algunos fueron maltratados, se metieron en un flor de quilombo”, graficó ante PERFIL uno de los que más diálogo tiene con el oficialismo. El caso paradigmático es el de Daniel Amoroso, quien se fue furioso del bloque de Macri y recaló en las filas de Francisco de Narváez. Ahora, el jefe comunal deberá terminar de convencer a los suyos.

De aprobarse el juicio político el 12 de agosto, la Legislatura se dividirá en dos: una Sala Acusadora (45 miembros) y una Juzgadora (15). Para suspender a Macri e iniciar la etapa donde se lo juzgará, se necesitan treinta de los 45 votos de la Acusadora. En el macrismo, son conscientes de que si se pasa esta instancia, la Sala Juzgadora le va a dar curso y después será imposible revertir la votación.

Hoy el PRO cuenta en la Sala Acusadora con quince seguros y otros tres dudosos, los de López Murphy. Los rumores llevaron a que ayer Enzo Pagani, el legislador más fuerte de Recrear, tenga que salir a aclarar que ninguno se iría: “Estamos viviendo un momento con especulaciones políticas y operaciones”.

A ellos se les suma otro grupo que podría terminar inclinando la balanza: la oscilante María Eugenia Rodríguez Araya (la única que sigue dialogando con López Murphy aunque formalmente está en el macrismo), Juan Pablo Arenaza de la Coalición Cívica (hombre de Patricia Bullrich) y Amoroso, quien acompañó la idea de crear una comisión investigadora y dejó deslizar que votaría “a conciencia”. Consciente de este panorama, en declaraciones periodísticas Macri aseguró que la Ciudad “no tiene fondos reservados” para evitar “deserciones” en el bloque y que no pedirá a los suyos “que amparen un delito” en el juicio.

En este juego de voluntades, una de las claves será 2011: muchos de los legisladores deben reelegir y, en otros casos, podrían pedir buenos asientos en el Ejecutivo. En cuanto a los aliados a PRO, aparecen tres radicales que comparten el espacio, que responden al tesorero de Boca, Daniel “el Tano” Angelici. Según cuentan en el macrismo, “el Tano” pretende ser el próximo presidente del club con el aval de Macri, con lo cual no habría muchas chances de que sus diputados cambien de posición a último momento. Sin embargo, los mismos diputados del bloque, de todos los sectores, comentan off the record la notoria ausencia de un líder que lleve la política en la Legislatura. “Nadie maneja la crisis, es un barco sin timón”, se lamentaba uno de ellos entre cafés.

La Legislatura deberá decidir si inicia el proceso de juicio político el 12 de agosto. En este marco, se decidió que la semana que viene no haya prácticamente actividad. A pesar de la crisis política, habrá una suerte de “receso invernal” hasta la otra semana. Un paréntesis que puede ser favorable para ajustar lealtades en PRO o para que el kirchnerismo desarme el bloque macrista.

Comentá la nota