La posibilidad de que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, encolumne al justicialismo disidente detrás de sus aspiraciones presidenciales depende en buena parte de la decisión que tome el senador santafesino Carlos Reutemann respecto de su futuro electoral.
Pero si el ex piloto de Fórmula Uno decide mantenerse por tercera vez consecutiva fuera de la carrera electoral, entonces comenzará a primar el buen desempeño que tiene en el mandatario porteño en los sondeos nacionales.
Por el momento varios referentes del PJ Federal decidieron cerrarle la puerta al jefe del PRO por dos motivos: por un lado mantienen las aspiraciones propias y esperan mejorar su intención de voto antes de fin de año; y por el otro siguen de cerca lo que puede pasar con la causa de espionaje que involucra a Macri.
Macri necesita del aporte de la estructura peronista en varias provincias para que la candidatura tenga mayor densidad partidaria y territorial, sobre todo en Buenos Aires y en el interior del país donde votar al PJ es tradición.
Candidatura ordenadora
Si bien el santafesino Carlos Reutemann pidió en reiteradas oportunidades que lo saquen de la lista de aspirantes presidenciales, sus allegados insisten en que la determinación definitiva será tomada entre fin de este año y principios del próximo.
Esa candidatura también sería ordenadora dentro del PJ anti K porque a pesar de las ambiciones individuales lógicas, la mayoría de los popes del justicialismo disidente consideran que Reutemann sería su mejor candidato para los comicios.
Fuentes macristas confiaron que siempre hay contactos con el Peronismo Federal, sobre todo en el Congreso donde se mantiene latente la posibilidad de armar un interbloque parlamentario entre ambos sectores.
Las definiciones en ese sentido podrían llegar a fin de año o principios del año próximo, en tanto, el PRO continuará con su discurso de apertura a cualquier fuerza política que quiera acompañarlos -siempre que Macri se mantenga a la cabeza- y los justicialistas seguirán negando públicamente la posibilidad de acompañar al mandatario porteño porque “no es peronista”.
Mientras tanto, Macri avanza en la instalación de su perfil presidencial en distintas provincias y abriendo locales partidarios para su campaña, y el Peronismo Federal prepara un plenario nacional para el 10 de septiembre en un hotel porteño.






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