Macri, otra vez convertido en el enemigo ideal del Gobierno

Por Fernando Laborda

No son pocos en el gobierno nacional los que están convencidos de que Mauricio Macri es el enemigo ideal, asociado a "la derecha" y capaz de unir detrás del liderazgo kirchnerista a los ciudadanos que simpatizan con otros dirigentes que habitualmente corren por izquierda al oficialismo.

Al suspender unilateralmente el traspaso del subte a las autoridades porteñas, Macri le sirvió en bandeja a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner un buen pretexto para distraer a la opinión pública de la tragedia ferroviaria de Once. Aun así, el costo político que está pagando el gobierno nacional por este hecho que dejó 51 muertos es innegable y se reflejará en los próximos días en una caída de la imagen de la gestión gubernamental en las encuestas.

Pese a que amenazó con llamar a la unidad nacional, la jefa del Estado recurrió a chicanas para enfrentar a los vecinos de la ciudad de Buenos Aires con los habitantes del resto del país. Su estrategia cosechó frutos: el gobernador cordobés, José Manuel de la Sota, en sintonía con aquel mensaje presidencial, dijo que "el gobierno porteño está acostumbrado a que le paguemos todo". La diputada macrista Paula Bertol replicó que la Capital Federal produce el 25% del PBI y recibe el 1,4% de la coparticipación federal de impuestos.

Mientras el kirchnerismo, pensando en aislar a Macri, busca contraponer su figura con el interior del país, el jefe de gobierno porteño dispara hacia donde más le duele al gobierno nacional: la inseguridad.

Desde el macrismo, a través de Cristian Ritondo, se acusó a la ministra de Seguridad, Nilda Garré, de pretender convertir el distrito porteño en una gran zona liberada para usufructo de los delincuentes. Y Macri le exigió públicamente a la Presidenta que "se haga cargo de la seguridad" o traspase la policía a la ciudad con facultades y recursos.

La primera mandataria devolvió la gentileza y sugirió que el gobierno porteño era incapaz de organizar a 240 efectivos de la Policía Metropolitana para custodiar los subtes. El macrismo respondió que se requieren 800 efectivos para esa tarea y que la policía local tiene sólo 2000.

El anticipo de una lejana batalla electoral dejó ayer a los porteños como rehenes y sin servicio de subte, además de expuestos a una división de la sociedad argentina entre réprobos y elegidos.

A la Presidenta a veces le cuesta disimular cierto resentimiento hacia los porteños. Tal vez se trate de la manifestación del mismo sentimiento inconsciente de culpa que pareció emerger cuando, hacia el final de su discurso a la Asamblea Legislativa, insinuó una convocatoria a la concordia nacional y a terminar con las peleas estériles, pero de inmediato retornó al discurso confrontativo que tanto le gusta e instó a la gente a no escuchar a "tres o cuatro monopolios" que pretenden "manejar la agenda" y "les importa un corno" la Argentina.

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