Macri y De Narváez, separados y sin diálogo por el juicio político

La reticencia de dos diputados denarvaístas a apoyar a Pro profundizó las diferencias
-Francisco, te llamo porque voy a impulsar mi propio juicio político.

-Está muy bien, esto le va a aportar transparencia al proceso.

Al breve y algo frío diálogo del martes de la semana pasada le siguió el silencio. Mauricio Macri y Francisco de Narváez no volvieron a hablarse desde que el jefe de gobierno porteño tomó la decisión de quemar las naves e instruir a sus legisladores para que lo juzguen por su presunta participación en la red de escuchas ilegales que investiga el juez Norberto Oyarbide.

Y el bonaerense, su mejor aliado y artífice del triunfo electoral de Unión Pro contra el kirchnerismo del 28 de junio de 2009, tiene en sus manos parte del destino de esa comisión, con los votos de dos legisladores que responden a su proyecto político. La rispidez de los últimos meses da lugar al enojo apenas disimulado en ambos búnkeres. Y del enojo a la ruptura podría haber un trecho muy, pero muy corto.

Días después de la llamada a su socio político, Macri está enojado por la actitud posterior de De Narváez, cuyos legisladores amenazan con no aprobar la conformación de la comisión con la que el jefe de gobierno piensa equilibrar sus desventuras en el ámbito judicial.

"No lo entiendo a Francisco? si me decís que gana algo con pegarme. Pero no, hasta está bajando en las encuestas", le dijo Macri a un allegado días atrás, según fuentes cercanas a él. El jefe de gobierno también comentó que le resultaba "difícil de creer" que el diputado bonaerense no pudiera controlar el voto de Daniel Amoroso y Mónica Lubertino, dos ex Pro que hoy militan en las filas del denarvaísmo porteño. "Y si no controlás a tus legisladores, no podés pretender mucho", habría agregado el jefe de gobierno.

Su malestar se tradujo en instrucciones precisas hacia su primo y legislador bonaerense, Jorge Macri: si no hay apoyo en la Legislatura porteña, el bloque de 15 diputados bonaerenses (11 de De Narváez y 4 de Pro) se romperá más temprano que tarde. "Nos están presionando", denuncian desde las oficinas de De Narváez.

Diplomacia

Atento al malestar de su socio político, que se tradujo en llamadas entre las segundas líneas con poca amabilidad, De Narváez contestó a través de los medios. "No les dije a los dos legisladores que voten en contra", afirmó el diputado bonaerense en declaraciones a varios canales de televisión.

"Tengo que respetar a los legisladores, no les doy órdenes, me siento con ellos y los escucho. Amoroso estuvo en el juicio de Aníbal Ibarra, tiene antecedentes, no es algo improvisado", afirmó el empresario y diputado. En diálogo con LA NACION, Amoroso mantuvo el misterio, pero se mostró molesto con el bloque al que perteneció hasta hace dos meses. "Todavía falta mucho, pero mantengo la coherencia. Cuando Pro votó contra el juicio político, un día antes de impulsarlo, yo también voté en contra. Ellos cambiaron, yo no", sostuvo el diputado y gremialista.

Las reuniones y las llamadas continuarán este fin de semana. El martes, De Narváez tiene previsto visitar a los legisladores de Unión Pro. "El tema es uno solo: la ampliación del presupuesto, que propone Daniel Scioli", dicen cerca del diputado. Cerca de Macri, que ayer recorrió la localidad bonaerense de Azul, creen que no hay razones para preocuparse. "Faltan días para la votación [será el jueves 12]. Y nadie va a querer quedarse al margen de lo que piensa la sociedad", afirmó a LA NACION un dirigente cercano al jefe de gobierno.

Con nuevas encuestas, en las que cinco de cada 10 porteños dicen creerle a Macri y no a la Justicia en el escándalo de las escuchas, el macrismo espera convencer a aliados reticentes como De Narváez sobre la conveniencia de apoyar su proyecto.

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