Macri incumplió la Ley de Basura Cero en 3,6 millones de toneladas

En cuatro años, la Ciudad de Buenos Aires aumentó sus emisiones un 20%, cuando debería haberlas reducido un 47 por ciento. Todo va a dos rellenos de la CEAMSE, que están al borde del colapso y que los vecinos denuncian por contaminación.

En los últimos cuatro años, la Ciudad de Buenos Aires incumplió su Ley de Basura Cero en 3.641.499 toneladas: una enorme cantidad de desperdicio extra que fue a parar a los saturados rellenos de la CEAMSE, donde a diario ingresan camiones recolectores de la Capital Federal y de 33 municipios del Conurbano Bonaerense. De acuerdo con las metas establecidas por esta normativa, entre 2008 y 2011 las emisiones de residuos del gobierno de Mauricio Macri deberían haber bajado sensiblemente, para totalizar 4.478.603 toneladas. Muy por el contrario, la cifra casi se duplicó, hasta alcanzar las 8.120.102 toneladas. Para ser gráficos, la diferencia entre lo que marca la ley y la realidad sanitaria porteña equivale a 21.420 veces el peso del Obelisco, pero no en metal y concreto, sino en bolsas de basura.

El dato se desprende de un relevamiento de Tiempo Argentino a partir de lo enviado por la Ciudad a los dos rellenos que utiliza de la CEAMSE, donde queda en claro que ni por asomo se lograron los objetivos de la Ley Nº 1.854, sancionada en 2006 y reglamentada en 2007, que preveía una merma progresiva de la cantidad de desechos generados por el distrito.

El cronograma del plan Basura Cero incluía una disminución del 30% para 2010, del 50% para 2012 y del 75% para 2017, tomando como referencia las 1.492.867 toneladas que la Ciudad ingresó en 2004 en la CEAMSE. Sin embargo, lo que hubo fue un crecimiento exponencial. En 2008, la Capital Federal envió 1.884.460 toneladas; en 2009, 1.847.748; en 2010, 2.110.122; y en 2011 se alcanzó el récord de 2.277.772. Esto significa una suba del 20,60% en cuatro años, cuando lo que se pretendía para ese período era una reducción cercana al 47 por ciento. En cuanto a los municipios, si bien también aumentaron sus emisiones, lo hicieron a una escala mucho menor, del 8,5% entre 2009 y 2011.

Los desperdicios porteños –que acaparan casi el 40% de lo enviado a los rellenos– son enterrados en el Complejo Ambiental Norte III, en José León Suárez, y el Centro de Disposición Final de González Catán. Casualmente, se trata de dos predios que, según los funcionarios y las organizaciones ambientalistas consultadas, ya colapsaron. En el caso de Norte III, un informe elaborado en 2010 por Greenpeace sostiene que su “capacidad de enterramiento de residuos está calculada hasta 2012”. Por su parte, el vocero de la CEAMSE, Alfredo Vega, señaló que puede sobrevivir “hasta mayo de 2013”. De cualquier modo, ya tiene fecha de vencimiento.

En González Catán, el 15 de agosto de 2008, Macri y el gobernador Daniel Scioli firmaron un convenio para cerrar el complejo. La Ciudad se comprometió a financiar la construcción de dos nuevos rellenos y dos plantas de transferencia, en tanto que la provincia debía encontrar un lugar donde ubicarlos. Hoy, la realidad indica que el acuerdo nunca se cumplió.

Pero estos predios, además de estar saturados, también son señalados como una amenaza ambiental y sanitaria para las familias que viven cerca de los basurales y que denuncian contaminación y enfermedades de todo tipo.

El relleno de González Catán es donde se evidenció la mayor cantidad de denuncias vinculadas a este tipo de situaciones. Y aunque desde el área de comunicación de la CEAMSE sostuvieron que el predio “sólo recibe residuos de La Matanza”, los vecinos de Catán aseguran haber visto la entrada de camiones provenientes de la Capital Federal. Más allá de esta polémica, lo cierto es que la contaminación fue constatada por la justicia. En una resolución del 16 de junio de 2006, el juez Juan Pablo Salas recomendó a los vecinos no utilizar el agua de canilla “ni para lavarse los dientes”, luego de que el Instituto Nacional de Alimentos la considerara “no apta para el consumo humano”. Son, aproximadamente, 20 mil las personas que viven en los tres barrios linderos.

En 2007, un informe elaborado por la ONG Vecinos Autoconvocados de González Catán sostenía que las enfermedades respiratorias, cutáneas, autoinmunes y distintos tipos de cánceres, alcanzaron en 2004 a 1200 personas, de las cuales el 40% eran niños y 120 habían fallecido. En 2010, un nuevo relevamiento indicó que “en las 72 manzanas cercanas al predio, siete de cada diez vecinos tiene algún tipo de enfermedad”.

Las últimas pericias judiciales, realizadas por la Policía Científica de Gendarmería Nacional, también certificaron las denuncias. En las muestras líquidas tomadas en zonas linderas al relleno sanitario se encontró plomo, mercurio, cromo, cadmio y arsénico. Asimismo, se comprobó que las chimeneas del basural despiden gases como tolueno, benceno, metano y butano, entre otros. Además, los análisis de laboratorio incluidos en la causa demostraron que muchos vecinos tienen niveles elevados de cromo y arsénico en orina.

Desde la CEAMSE respondieron que “a casi seis años de iniciado el expediente, no se advierte ningún elemento que permita constatar que la denuncia de contaminación tenga relación causal con el sitio de disposición final”. Por su parte, el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS), que se encarga de controlar y monitorear a la empresa estatal, no respondió las consultas de este diario.

En la zona que abarca el Complejo Ambiental Norte III, en el partido de José León Suárez, no sólo se alzó la voz por el impacto que producen los fuertes olores provenientes del relleno, sino también por la contaminación de napas a través de los líquidos que se desprenden de los residuos. Los pobladores temen igualmente por las enfermedades que se asocian a este tipo de basurales. “Hay casos de ardor de ojos, alergias de piel, irritación en la garganta. Además, el agua ya no se puede tomar. Tenemos que comprar bidones. No sólo es fea, sino que además produce problemas estomacales”, aseguró Oscar Hurtado, integrante de la agrupación Vecinos Contra la CEAMSE de José León Suárez.

El propio intendente de Tigre, Sergio Massa, se hizo eco de los reclamos. El mes pasado, en una nota enviada a Raúl de Elizalde, presidente de la CEAMSE, el jefe comunal manifestó que la empresa no desarrolla prácticas para mitigar los olores que emana. En el documento, Massa solicitó que se hagan públicos los estudios de calidad de aire, agua y suelos de los últimos tres meses.

Según un informe realizado por Greenpeace, “los residuos urbanos que son depositados en los rellenos del Conurbano contienen una variedad de sustancias químicas. (…) Al descomponerse los residuos, se liberan líquidos que se filtran de la basura y contaminan las napas subterráneas, y gases que son altamente tóxicos para las comunidades vecinas.”

A este estado de situación, complejo de por sí, se suman los gruesos incumplimientos a la Ley de Basura Cero por parte del gobierno porteño, que desde el 1 de junio deberá pagar un 35% más en concepto de canon para enterrar sus desechos en José León Suárez.

La CEAMSE también le exigió a la gestión de Macri una “disminución efectiva” de sus emisiones y adelantó que, a raíz de “la disponibilidad crítica” de espacios, se dará prioridad a los municipios del Conurbano Bonaerense.

De todas formas, para Celia Frutos, integrante de Vecinos Autoconvocados de González Catán, el problema sigue sin resolverse. “Lo que no tienen en cuenta –se quejó Frutos– es que nos tiran la basura a nosotros, que la contaminación afecta nuestra salud”.

Y mientras sigue el conflicto con la Ciudad, se hace cada vez más evidente que, además de rellenos, se necesitan políticas de fondo.<

Conflicto en Ensenada

El relleno sanitario de la CEAMSE en Ensenada, que hoy recibe basura de La Plata, debería haber sido cerrado en agosto de 2008. Eso es lo que acordaron autoridades provinciales, municipales y de la empresa estatal, a través de un acta firmada el 5 de diciembre de 2007, que estimaba la clausura progresiva del predio.

Ya en 2001, un informe de la Universidad de La Plata advertía que allí no se tomaban las medidas recomendadas a nivel internacional para la prevención del impacto ambiental.

El conflicto se inició cuando dos ONG locales presentaron un amparo para lograr la paralización de las obras que se estaban realizando en el basural y para controlar el ingreso de residuos industriales. El juez platense Luis Arias ordenó cerrarlo, pero las autoridades de la CEAMSE apelaron el fallo, por lo que intervino la Corte Suprema de Justicia bonaerense, que ratificó lo dispuesto por Arias: el relleno sanitario debía cerrarse.

“Lo grave es que no sólo el predio no fue cerrado, sino que lo están ampliando, algo expresamente prohibido por la Corte Suprema”, sostuvo Marcelo Martínez, integrante de la ONG Nuevo Ambiente.

Para Macri, se debe a que “el país crece”

El jueves pasado, Mauricio Macri deslindó su responsabilidad en el conflicto por la basura. “Crece el volumen” de residuos porque “el país crece”, sostuvo el jefe de gobierno en conferencia de prensa. También aseguró que “lleva muchos años construir nuevas plantas”, y que “una parte importante de la basura la genera la gente que ingresa todos los días para trabajar en la Ciudad”.

La clave

Proyectos

El kirchnerismo bonaerense presentó un proyecto de ley para prohibir gradualmente la transferencia de residuos desde la Ciudad de Buenos Aires a territorio provincial. Por otra parte, el jueves 31 de mayo se votará en el Parlamento porteño una iniciativa del legislador Adrián Camps para separar residuos en origen.

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