En dólares es 2,4 veces mayor que el de 1997, cuando pasó a ser distrito autónomo. La ASAP reveló que en los últimos años perdieron terreno los salarios de empleados públicos y pese al crecimiento económico aumentó el déficit.
El documento revela que, más allá de la inflación acumulada, el total, en dólares, casi se triplica: “En 1997, primer presupuesto ejecutado íntegramente por un jefe de Gobierno electo, el gasto total fue de 3078 millones de pesos y se mantuvo en esos valores hasta 2002. Más allá de la inflación acumulada a partir de la salida de la Convertibilidad, medido en dólares, el presupuesto 2012 asciende a 7433 millones de dólares, el equivalente a 2,4 veces el monto”, que se ejecutó 14 años atrás.
En el ranking de presupuestos, la Ciudad posee el tercero más importante del país, luego de las cuentas del Estado Nacional y de la provincia de Buenos Aires. Como todos los años, a partir de octubre, su distribución es debatida en la Legislatura, que, en esta etapa post electoral, transita el tramo final de un período de recambios: a partir del 10 de diciembre, cambiará la mitad de las 60 bancas que integran el Legislativo porteño. Antes de ese día, los 24 legisladores que tiene el PRO deberán conseguir la aprobación del proyecto que envió Mauricio Macri y que este viernes concluyó con la ronda de exposiciones a cargo de los ministros del Gabinete porteño ante los integrantes de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Ayer, su presidente, Álvaro González, anticipó que espera que el plan de cuentas más grande de la autonomía porteña sea aprobado el 17 de noviembre, “porque este año hay muchos cambios en diciembre”.
La aclaración no es menor, ya que hay una pieza que le falta al presupuesto que está en debate. Antes de diciembre, Macri enviará una nueva ley de Ministerios, con los cambios del nuevo Gabinete que asumirá a partir de diciembre.
En ese apuro, el macrismo admite contar con los votos necesarios para aprobarlo y ejecutar un plan que, según ASAP, tiene una pérdida de la participación de los salarios, del 55% en 1997 al 49% en la actualidad, y menos pago de intereses de la deuda pública. Actualmente el 2,2% del total será para pagar esos costos financieros, cuando antes, llegaban al 3,7 por ciento. En ese contexto, lo llamativo, es el déficit: “Si bien los rojos financieros no son inquietantes, llama la atención que se hayan producido en etapas de franca expansión de la economía en general.” Ese dato, hasta ahora, ha pasado casi inadvertido en las largas sesiones de la comisión, cuyo presidente, en los últimos días de su mandato, imita a Marcelo Tinelli en el cierre de cada sesión, y grita: “Chau, chau, chauuu!”


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