La plana mayor del PRO se reunió para delinear una estrategia electoral de cara a octubre y para fijar un orden de prioridades de gestión.
No había mucho para discutir, sin embargo, aunque llamó la atención el "operativo sigilo". Todos los convocados recibieron a última hora de martes pasado las coordenadas vía mensaje de texto o correo electrónico, con la idea de sesionar tranquilos sin molestos requerimientos de la prensa.
El asunto central fue anticipado un día antes en el parque Las Heras. Pro llamó a cortar boletas (lo proclamó el propio Mauricio Macri apoyado en una enorme y colorida tijera de cartón de más de un metro) a su clientela electoral con el afán de lograr el "equilibrio". No teniendo un candidato presidencial claro a quién apoyar, los estrategas de Macri creen que se puede reproducir el fenómeno de las primarias, en las que, la mayoritaria masa de votantes que le dio el 60 por ciento en la ciudad, podría votar a Cristina y a su lista completa en un acto automático, disminuyendo las posibilidades de la lista que encabeza Federico Pinedo en Capital.
Por "equilibrio" debe entenderse que la filosofía Pro apuesta a consolidar un bloque parlamentario, incluso interpartidario, para "frenar" lo que imaginan un vendaval kirchnerista. Por eso, en el "retiro espiritual" del Pro, se subrayó la idea de "bajar" a la militancia la instrucción de que también se podría optar por diputados "valiosos", como Patricia Bullrich, a quien Macri le asigna en su tinglado un lugar importante. Ya no es un secreto.
Como fuera, la reunión comenzó con una formalidad: el pedido de licencia por paternidad que presentó Mauricio para ausentarse desde el próximo viernes hasta el nacimiento de la hija que nacerá de su unión con Juliana Awada, y siguió articulando un rosario de asuntos de gestión taquillera: renovar la persecución y controles a los trapitos de la ciudad; apurar las primeras etapas de la construcción del nuevo "down town" porteño, con el edificio comunal; encarar definitivamente los contratos de recolección de basura vía licitación (Macri está furioso porque los oferentes presentaron un incremento contractual de más de 1000 millones de pesos respecto del pago de servicios vigente, con lo cual la licitación treparía a los 2800 millones anuales). Y, prioritario: encarrilar una relación "responsable y fructífera" con la Nación a partir de la nueva etapa que comenzará para todos en diciembre. De los cambios de gabinete, que los habrá, nada por aquí, nada por allá.




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