Macri dice que no llega a fin de año y pedirá más fondos

El Gobierno necesita entre $ 600 y $ 900 millones más de los calculados para apagar el incendio financiero. Dicen que la inflación y los aumentos salariales le “comieron” la plata.
Salud. Los funcionarios reconocen que en pocos meses no habrá partidas suficientes para abastecerse de insumos hospitalarios. Dicen que el algodón subió 40%, el suero 15%, el oxígeno 13% y los guantes de cirugía el 72%.

Mientras uno de los funcionarios que decide sobre el destino de fondos vitales para el Gobierno porteño unta con queso blanco una tostada de pan negro en un restó del Microcentro, escupe una realidad preocupante: “Estamos con los números en rojo y pronto se nos van a acabar los recursos para comprar remedios y carne”.

Su testimonio es el reflejo del fantasma que asedia a muchas dependencias: por más que la recaudación no para de trepar por la inflación –en julio y junio fue un 36% mayor que el año pasado–, el presupuesto de 2010 no le permite a Macri ejecutar partidas para asignar recursos y sostener el funcionamiento de la Ciudad.

Según el Gobierno, las áreas más afectadas son, precisamente, las más delicadas: salud, educación, desarrollo social y espacio público. Los remedios e insumos, por ejemplo, se compran semanalmente, no se maneja stock y los recursos presupuestados, al día de hoy, se terminan en octubre y noviembre. Los técnicos de Hacienda argumentan que los guantes de cirugía aumentaron en 2010 72%, el algodón 40% y el suero 15%, por ejemplo. Hasta los preservativos le cuestan más caros a Macri. Los 8 millones que comprarán este año para campañas de prevención aumentaron cerca del 25%.

La preocupación oficial es tal que desde hace semanas los arquitectos presupuestarios comenzaron a recalcular los gatos para llegar a 2011. La salida que más convence es enviar a la Legislatura porteña un proyecto de ley de ampliación presupuestaria que oscilará entre los $ 600 millones y $ 900 millones (varía con la fuente) para que Macri pueda pagar a los proveedores. Y también los sueldos, porque los gremios ya negociaron aumentos. La construcción, 27%; el de limpieza, 26%; gastronómicos, el 30%; jardineros y parquistas, 26%, y camioneros, el 20%. “Todos estos aumentos no previstos nos corrieron de lo que teníamos pensado gastar, por eso vamos a tener que pedir una ampliación presupuestaria”, confirman en Hacienda.

Espacio Público es otro ejemplo. Juran que en sesenta días se terminan los fondos para asfaltar y a fin de septiembre, para arreglar veredas. Más preocupante es el “mantenimiento” de luminarias, espacios verdes y arbolado que, según los técnicos del ministro, los fondos “ya se acabaron”.

La “gran” pregunta es si el abrasivo desgaste institucional que se respira en la Legislatura por la causa de las escuchas no oficiará de blindaje para que Macri logre que 31 diputados (sólo tiene 24) aprueben el aumento presupuestario. Sobre todo, con una oposición cada vez más crispada

¿Apoyarán a Macri? “La cuestión central es para qué quieren los fondos, pero deberán venir a la Legislatura a reconocer que tienen una pésima estimación de gastos”, se queja Martín Hourest, vicepresidente de la Comisión de Presupuesto. La raíz del problema, se defiende el Gobierno, es que nadie pudo prever una inflación tan sangrienta. En Hacienda estimaban que sería del 12% para 2010, pero ya nadie duda de que superará el 20% hacia fin de año.

Otro dato que usufructuará la oposición: Macri tiene serios niveles de subejecución en obra (educación, 4%, y desarrollo urbano, 20%), lo que muestra, para ellos, un Gobierno que no es eficiente a la hora de administrar los recursos, que posee fondos que no usa y menos aún debe pedir más.

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