Macri: ¿Otro error de Meoni?

Algunos signos políticos indican que la partida de Damián Itoiz no hizo más que profundizar la debilidad del armado meonista; suerte de tejido que está conformado por “fibras” de dudosa resistencia
Sin duda, con toda la carga que el ex funcionario de gobierno lleva sobre sus espaldas, nadie puede negarle la capacidad a la hora de tejer acuerdos y crearle al Intendente una base de sustentación que ahora extraña. De hecho, en su momento, Itoiz fue el único que mostró cierto rechazo al “abrazo de oso” que suponía Cobos, mientras el resto de los funcionarios no hacía más que aplaudir aquella fantasía delirante que soñaba con un salto (imposible desde la lógica) de Junín a la Casa Rosada; salto que terminó siendo mortal.

En términos estratégicos resulta difícil entender los movimientos políticos de Mario Meoni, hombre que antes de responder a una planificación cerebral, parece encerrado en algún tortuoso laberinto psicológico del que se le hace cuesta arriba salir. Igual que aquellos ingenuos que pierden fortunas en las mesas de dinero sin pensar que cuando la limosna es grande hasta el Santo desconfía, el intendente de Junín pretende capitalizar en un único y audaz movimiento el cheque que le entregó la sociedad local, capital que por otra parte es demasiado grande como para ser apostado dos veces a todo o nada. Ya lo hizo una vez y los juninenses se lo perdonaron, hay que ver si una segunda vuelta de aspiraciones personales desmedidas encuentra idéntico eco en la población.

Es evidente que Meoni ya no quiere limitar su carrera a Junín, de hecho aplicó por necesidad (y no deseo) a una nueva intendencia. Sin embargo, antes de usar ese escalón para posicionarse, debería recordar que al fin del día son los juninenses con sus votos y no las alianzas que pretende realizar, quienes los mantienen en el poder. Como si fuera poco, el pueblo le demostró que no le tenía miedo al aparato kirchnerista y sus amenazas veladas (más o menos) de no mandar ni un mísero adoquín en caso de que el justicialismo perdiera las elecciones. ¿Conclusión? Mario tiene que estar a la altura de esta población valiente que no se resigna a dejarse manosear y elige según cree. Claro que de ahí a participar en guerras nacionales usando a los juninenses a manera de escudo hay mucha diferencia. En vez de gastar energía buscando cómo ubicarse a futuro, su tarea central pasa por gobernar la ciudad, labor que no será sencilla debido a la falta de fondos y demás desafíos que plantea 2012.

En distintas oportunidades recordé aquella anécdota de mi primer encuentro con Gabrielli, cuando sin ponerse colorado me dijo: “Los medios locales no nos sirven”. Y sí, para quienes piensan que ellos y sus jefes están destinados a gobernar la nación, una nota en Clarín es la mejor forma de tocar el cielo con las manos. El zorro pierde el pelo pero no las mañas. De nuevo andan coqueteando con notas pautadas.

Lamento decepcionarlos: ¿Leyeron alguna encuesta nacional? Señor Intendente, si alguien le está vendiendo que unas pocas apariciones alcanzan para construir imagen, lo engañan mal. El Top of Mind (espacio que se ocupa en la cabeza del público) es una batalla muy grande, nada peor que creerse popular gracias a que los amigos digan “te vi” o “saliste”.

Mario Meoni tiene todo el derecho de fantasear con un destino político más allá del territorio que maneja; derecho que termina si ese sueño amenaza con convertirse en una pesadilla colectiva de todos los juninenses. “Mi deuda es no tener un título universitario”, aseguró el Intendente, afirmación que por supuesto es errónea. Su deuda pasa por pensar mucho en su carrera personal.

Los políticos creen que sin plata y aparato están “muertos”. Desde ese lugar, la búsqueda constante de un “padre” resulta lógica. Lo que parecen no entender es que a la inversa (con plata y aparato), pueden llevarse también desagradables sorpresas. Miren si no De Narváez, el empresario que gastó 40 millones de dólares para descubrir que su capital no hace más que escurrirse día a día en un proyecto faraónico que se le fue de las manos.

Meoni podría estar cometiendo un error fatal: Pensar que necesita de Macri. En realidad es absolutamente al revés. El hombre del PRO es un político pragmático (por no decir brutalmente egoísta) que está recolectando soldados para solidificar un proyecto bastante flojo que, fuera de capital y si quieren la cancha de Boca, mide poco y hace agua. Algunos encuestadores podrán entusiasmar a los incautos diciendo que el Jefe de Gobierno es la oposición. Por ahora, Macri es sólo un político timorato que no se animó a pelear con Cristina frente a frente. La presidenta lo deja hacer porque, sin demasiado peso nacional y un posicionamiento de chico bien que trata de pasar por peronista, es el mejor enemigo que imaginarse pueda.

Supongo que colgándose de él, Meoni busca no tanto algún tipo de connivencia ideológica sino sacar su cabeza del anonimato en el que se encuentra inmerso. Con Macri puede convertirse en una estrategia publicitaria riesgosa y carísima. Igual que Marcelo Tinelli, el Jefe del PRO es un experto en eso de atrapar las energía de otros y descartarlos cuando no sirven. ¿Vieron lo que le pasa al “grupo Marcelo”? Sólo él sigue en pie.

Es hora de que Junín deje de involucrarse en luchas monumentales que convierten a la ciudad en una constante “niña rebelde” que juega en función de una sola persona y el batallón de seguidores que dependen de la suerte del jefe, para ocupar un espacio estable desde el que se pueda construir sin turbulencias innecesarias.

Comentá la nota