Mañana Fontana elegirá intendente

Desde 1983 hasta 2007 se eligieron once intendentes. El último fue René Briansó, quien tras renunciar en julio pasado habilitó el proceso electoral que deberá concluir mañana después de que acudan a las urnas la mayoría de los 22.860 electores habilitados para elegir a quien deberá cumplir el resto del mandato vacante.

Son seis los candidatos: Antonio Rodas, Frente Chaco Merece Más; Víctor Zimmermann, Alianza Frente de Todos; Argentina Berti, Partido Popular de la Reconstrucción; Víctor Caballero, Partido Obrero; Aída Hauptman, Partido Acción Chaqueña y Ramón Raik, Partido Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados.

Fenómeno complejo

Los tres últimos intendentes surgidos de las urnas fueron aliancistas: Pablo Prause en 1996, Zimmermann en 1999 y Briansó en 2003 y 2007. Más de una década en el gobierno municipal en una etapa de crecimiento de habitantes sumado a problemas crónicos de gestión hicieron que la localidad tuviera gobiernos inestables.

En Fontana conviven pobladores descendientes de las primeras familias y permanentes nuevos vecinos que llegan a las ya numerosas viviendas Fonavi y otras de carácter social y a los también numerosos asentamientos irregulares.

En 1991 había 14.436 habitantes. Diez años después el total llegaba a 26.744. Después de 20 años la población está cerca de 72.000 pobladores. El crecimiento que experimentó en ese período fue mayor al 400 por ciento. Es, en ese sentido, un caso único y queda en evidencia por sus conflictos.

El crecimiento desordenado del Chaco, con el arribo de pobladores que venían de comunidades rurales en busca de mejores oportunidades de progreso, no hizo más que hacer que sea uno de los lugares donde vaya a vivir un porcentaje importante de esos nuevos vecinos del Gran Resistencia.

A su vez apenas el 32 por ciento de sus habitantes aparecen en el padrón electoral, cuando a nivel provincial ese porcentaje siempre está por arriba del 50 por ciento. Todo esto contextualiza un escenario muy particular de una comuna que debe reconstruir su gobernabilidad en un acuerdo entre funcionarios y vecinos.

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