El abogado Lucas Lencina, defensor de María Gabriela Aparicio y su concubino Anibal Tárraga, solicitó ayer la suspensión de la audiencia de ayer por el crimen de Liliana Ledesma. La Cámnra en lo Criminal de Orán accedió al pedido y por lo tanto, las audiencias se reanudarán el lunes.
Mauricio Orellana, especialista en tecnología, estableció que los celulares de la víctima y de María Gabriela Aparicio no estaban a más de veinte metros entre las 18,45 y 19,51 del 21 de septiembre de 2006. La afirmación otorga otro sustento a la acusación, que sostiene que Aparicio condujo a Liliana Ledesma hasta el lugar donde la esperaban los hombres coordinados para matarla: la pasarela que une los barrios Villa Las Rosas e YPF.
Cuando estaban en medio de la pasarela la acusada habría abandonado a la víctima en manos de Aníbal Tárraga, Lino Abdemar Moreno y Casimiro “Nene” Torres, los tres hombres que están siendo juzgados también como autores materiales del homicidio.
Mensajes borrados
Orellana ratificó también que María Gabriela Aparicio borró mensajes de su celular. Explicó que pudo advertir esto porque en ese entonces las empresas telefónicas estaban obligadas a guardar esta información. En la lista de mensajes enviada por la empresa aparecían una serie que no aparecían en el celular de María Gabriela Aparicio.
El policía, que ya se retiró de la fuerza, fue también el encargado de levantar las fotos que tenía el celular de la víctima. Ayer se las exhibieron: al principio dijo que no las recordaba, pero cuando llegó a las que mostrarían imágenes de supuestas cocinas o laboratorios de elaboración de cocaína, dijo que las recordaba porque sus superiores se habían mostrado interesados particularmente en ellas y le habían pedido que las subiera a una pantalla para poder verlas mejor.
En la jornada también declararon testigos referidos a Lino Moreno. Delicia Gudiño, amiga de Patricia Guerra, quien está siendo juzgada como partícipe secundaria del homicidio y que es esposa de Lino Moreno, contradijo la coartada de éste al asegurar que el hombre nunca se quedó solo a dormir en su casa, y que el día del crimen fue por allí pero solo tomó un té y volvió a irse.
La tía de Lino Moreno, Aída Ceballos, no hizo mayores aportes, igual que Juana Cruz Rojas, una pariente lejana, y el ex secretario de Gobierno de Santa Victoria Este, Ridio Arroyo, amigo de la infancia del acusado.
La audiencia continuará hoy, con los testimonios de los testigos que faltaron a la primera cita. Está previsto que el lunes se sigan escuchando testimonios.
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