El lunes no habrá distribución de periódicos

Este lunes, como cada 7 de noviembre, se celebra en Argentina el “Día del Canillita”, apodo que reciben los vendedores callejeros de diarios y periódicos.
Son los encargados de llevar los 365 días del año -sin descanso- el producto periodístico a todos los hogares. Pero este lunes, podrán disfrutar la jornada junto a sus seres queridos, y en consecuencia, ese día no habrá distribución de los medios gráficos.

Llueva, truene, o los agobie el intenso calor del verano tucumano, los feriantes de los informativos en papel nos proveen de noticias frescas cada día del año. Sin descanso por feriados, o domingos, el “Canillita”, constituye un gran eslabón en el circuito de la información. La historia detrás del apodo El sobrenombre adquirido por los vendedores callejeros de diarios y periódicos, tiene sus orígenes en el relato teatral de Florencio Sánchez, “Canillita”. La obra recuerda la historia de un chico de 15 años de piernas flacas, que dedicaba su vida a la venta de periódicos, y al que denominaban curiosamente como “Canillita”, en referencia de los huesos largos de la pierna, reconocidos en la jerga cotidiana como canilla. Sánchez nació en Montevideo, Uruguay, el 17 de enero de 1875 y falleció en Milán, Italia, el 7 de noviembre de 1910. En honor a su fallecimiento, el día de su fecha fue adoptado para conmemorar el “Día del Canillita”. La primera vez que en Buenos Aires se escuchó el grito de un vendedor de diarios fue el 1 de enero de 1868, cuando todavía no se los llamaba canillitas. Ese grito inicial que vitoreaba: “¡Compre La República!” “¡La República, a medio peso!”, dio origen a un sector de la comunicación masiva tan importante como los medios mismos. Manuel Bilbao, dueño del periódico “La Republica” ideó esa forma de venta directa, más económica y eficaz, que posteriormente daría nacimiento a los “canillitas”. Hasta entonces, los periódicos llegaban con atraso a manos de los lectores, ya que se repartían por suscripción a través del correo. Fue tan grande el éxito que los demás medios imitaron la iniciativa, y así, sin previo aviso, surgió un nuevo oficio, aún sin nombre, que permitió a cientos de niños y jóvenes, que se ofrecían a vocear los títulos de los diarios en las calles acercando a los vecinos las noticias frescas, apiñar unos centavos para llevar al hogar.

En 1947, durante el primer gobierno Juan Domingo Perón, se instituyó la celebración del “Día del Canillita”, para que los vendedores de diarios tengan su día especial de descanso, y poder también celebrar y confraternizar.

Sin embargo, años después, durante los gobiernos de Carlos Menem y Fernando de La Rúa, se avasalló los derechos de los trabajadores del sector, quitándoles su día no laborable. Recién en 2007, y luego de varios años de lucha, los canillitas de todo el país lograron recuperar la jornada del 7 de noviembre como un día no laborable.

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