Luli y sus confesiones

Luli y sus confesiones
Por Adriana Schettini

-¿Sos geisha?

-Re. Súper. Si me baso en lo que dicen los hombres, creo que lo hago muy bien.

-¿Alguna vez te encontraste con un millonario que quisiera darte una vida de reina, como si estuvieras en la corte de Catalina?

-Sí, un árabe, que es alguien conocido. Pero, no. Ni llegué a escuchar lo que quería.

-¿Dónde fue?

-En un boliche de Punta del Este.

La conversación de Alejandro Fantino con Luciana Salazar comenzó ayer a las 23.32 y se extendió hasta la 01.03 de hoy, cuando el conductor de “Animales sueltos” (América) se despidió del público diciendo: “Espero que hayan disfrutado y que se vayan a dormir más relajados”. Es cierto: a eso invitó la entrevista con Luli, a relajarse al final de la jornada, escuchando esa charla distendida, sobre temas mayoritariamente frívolos, que uno seguía con esa mezcla de curiosidad y ganas darse un recreo que despierta, por caso, la lectura de las revistas de chismes en la peluquería.

Antes en tono de confidencia que de declaraciones, Luli habló en detalle de su relación con Martín Redrado, de dinero, de sexo, de su familia, de sus manías y del noviazgo de Marcelo Tinelli con Guillermina Valdés, la ex de Sebastián Ortega, su primo hermano. Los temas se fueron hablando a medida que aparecían, siempre en tono informal. Fue una suerte de collage sobre asuntos livianos, que cada uno podrá armar como le divierta, para conocer algo más sobre Luciana Salazar o simplemente para divertirse con sus anécdotas y sus respuestas. Aquí, algunos de los dichos de Luli.

*Sobre el romance Tinelli-Valdés: “A mí me afectó tanto cuando se metieron con mi relación con Martín (Redrado) que no me divierte opinar sobre la vida de otra gente. A Guillermina, cuando estaba con Sebastián, en la familia la queríamos un montón. Siempre fue muy dulce. A Marcelo, lo conozco a nivel laboral. Pero si hay amor y uno duerme con la conciencia tranquila por cómo ha actuado, no tiene por qué haber problemas. A mí, no gusta ponerme en jueza de los demás”, dijo Luciana.

*Sobre su noviazgo con Martín Redrado: contó que él la vio por primera vez una noche que ella cenaba con amigos en el restaurante Gardiner y que le pidió a una amiga en común que le diera su teléfono. El la llamó y ella, ante todo, quiso saber si tenía Blackberry, porque le parece más seguro usar el chat de ese teléfono inteligente que los mensajes de texto que, teme, siempre pueden ser hackeados. “No tengo Blackberry, pero me compro uno”, le contestó Redrado, y eso hizo. El primer encuentro fue en la casa de él, una casona del barrio de Belgrano que tiene un ascensor. Comieron sushi y padecieron una pequeña inundación a causa de un lavarropas, que tuvo un desperfecto. Con el correr de las horas, “él quiso avanzar, pero yo me fui”, contó Luli. “Martín me contó que entonces, había pensado ‘Luciana es para un rato’. No esperaba que yo fuera la persona que soy; se guió por el envase”.

*El Jockey Club y el erotismo: Martín Redrado, según comentó Luciana, es socio del Jockey Club, donde juega al golf. “Me encanta verlo jugar al golf; me erotiza”, soltó. Fantino le señaló que el Jockey Club de Buenos Aires tiene sectores en los que las mujeres no pueden entrar. “Sí, hay un bar que es sólo para varones -admitió Luli-. Pero hay otro que es mixto”. “¿Y a vos no te molesta que tu novio juegue al golf en un club que tiene un bar prohibido para las mujeres?”. “No”, respondió ella.

*La familia: Su mamá trabajó como vicedirectora de un jardín de infantes y supo ser muy buena jugadora de tenis en el Tiro Federal. Su papá tuvo una fábrica de muebles, que ya cerró. Tiene tres hermanas: Marisol, de 34, casada y con tres hijos; Maite, de 25, que estudió cine y ahora trabaja en Underground, la productora de Sebastián Ortega; y Camila, de 20, que estudia psicología. “Siempre vivimos bien”, dijo Luciana cuando Fantino le preguntó si su familia es adinerada. Confesó que sueña con ser madre, pero que no es éste su momento para tener un hijo. Y que no cree que para tener un hijo haya que casarse. “Son dos cosas distintas”, opinó.

*El sexo: Jura y rejura que es cierto lo que tantas veces declaró: que tuvo su primer orgasmo a los cinco años, haciendo movimientos de gimnasia, tirada en la cama de sus padres, mientras miraba dibujitos en la tele. “Disfruto del sexo. Me encanta. Y cuando me gusta una persona, ni te digo…”, le explicó a Fantino.

*Manías: Se reconoce absolutamente maniática. Le molesta ir a un baño que no sea el de su casa. No toma de la copa ajena, salvo la de su novio. Es obsesiva con la limpieza. “Le busco olor a todo”, confió, y dio ejemplos de los aromas que no tolera: el del cigarrillo, el de un bife cocinándose en la sartén, el del pollo frito. Y agregó un detalle que hizo estallar de risa al conductor: “A veces, viene un amigo y yo le digo ‘¡Uf, tenés olor a trabajo!’. Sí, le busco olor a todo”.

*El dinero: “Algo ahorro, pero es mucho más lo que gasto. Pienso que uno no sabe cuándo se va a terminar todo y entonces, quiero disfrutar”. Fantino le preguntó si suele pedirles cosas caras a sus novios. “No, soy cero pedir ­-contestó-. En general, me regalan ellos”.

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