Es porque envió para destrabar la crisis del algodón subsidiado a funcionarios sin poder.
El conflicto entre Brasilia y Washington, por los fuertes subsidios otorgados al algodón otorgados por gobiernos norteamericanos a sus productores, data de 2002. Antes, incluso, de la elección de octubre de ese año que llevó a Lula al poder. La pelea tenía una amplia justificación, tanto que la OMC sentenció a favor de los brasileños en contra de los norteamericanos en un fallo inédito para un país en desarrollo. Es que las subvenciones otorgadas por ley del Congreso estadounidense a sus productores algodoneros llegó a descolocar en los mercados del mundo no sólo a los agricultores brasileños sino también al resto de los campesinos del Tercer Mundo, entre ellos Argentina y varios países de Africa.
Lula ayer fue contundente: "O nosotros obedecemos a las instituciones multilaterales, o el mundo irá a un desgobierno. Se puede decir, casi, que irá a un gran desorden. Y nosotros no queremos que el planeta se convierta en una confusión ingobernable". El presidente brasileño volvió apelar a Obama para decirle que es un tema de "seriedad internacional" que Obama consiga una disminución de los subsidios a los algodoneros estadounidenses. "Nosotros tenemos tierra, sol, agua y tecnología, que prueban nuestra competitividad con respecto a cualquier otro agricultor del mundo".
En verdad, la mayor molestia brasileña viene del hecho de que el tema no caló lo suficiente dentro del establishment obamista. El presidente norteamericano mandó una misión a Brasilia antes de ayer con funcionarios de su entorno. Pero, al decir de los brasileños, con "margen nulo para la negociación". En fuentes de Brasilia, esta corresponsal pudo saber que tales enviados apenas vinieron con la intención de enterarse de los reclamos brasileños, pero sin capacidad para tomar decisiones al respecto. Esas fuentes aseguraron a Clarín: "Recién después de que ellos vean que se efectivizan medidas dolorosas como la quiebra de patentes, en el gobierno de Obama pensarán que deben realmente discutir con nosotros". Esas resoluciones serán anunciadas la semana próxima. Las argumentaciones brasileñas fueron contundentes y la OMC autorizó multas superiores a U$S 800 millones.

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