El brasileño planteó que las naciones avanzadas, en lugar de dar lecciones de moral, podrían “aprender en Brasil como hacer política económica con seriedad”
El mandatario brasileño repudió, como pocas veces durante sus siete años de gestión, el manejo de la crisis que realizaron los países desarrollados y la falta de compromiso en el cuidado del medio ambiente. “No saben resolver sus propios problemas”, disparó. “El mundo desarrollado se la pasa diciendo qué es lo que hay que hacer en las crisis. En vez de dar discursos, deberían venir a ver cómo lo hacemos acá”, agregó.
En esa línea, aprovechó para criticar la “ineficiencia” del gobierno de Obama para evitar los desastres provocados por el último derrame de petróleo en la costa estadounidense. “Es increíble cómo la empresa (British Petroleum) aborda este tema. Imagínense qué hubiera pasado si se hubiera tratado de Petrobras, y lo que hubiera dicho el mundo desarrollado si nosotros hubiéramos tenido ese problema acá”, ironizó. Y con eso despertó los primeros aplausos del auditorio.
También se refirió a la polémica generada a partir de su intervención en el acuerdo entre Turquía e Irán, enfrentado desde hace décadas con Estados Unidos. “¿Qué le hizo Brasil a Turquía? Brasil trató de convencer al presidente de Irán para que se sentase en la mesa de conversaciones, que en definitiva era lo queríamos que sucediese. Y cuando Irán aceptó, todos dijeron que no. Entonces, así no se puede hacer política internacional”, protestó.
Y sobre el final, arengó al público con una sentencia de motivación: “Nos hemos cansado de ser tratados como de segunda. De pensar que lo mejor está en otro país Estamos cansados de eso. Tenemos todas las posibilidades de ser un país extraordinario, ejecutivo, como cualquier país del mundo”. Y recordó, al respecto, la frase que dejó en la memoria de los brasileños un piloto de Fórmula Indy, tras imponerse en su categoría: “Soy brasileño y no me doy por vencido jamás”, dijo.
Lula inauguró la décima versión del Michelin Challenge Bibendum, la primera que se organiza en América Latina. Esta cita, considerada una cumbre en materia de innovación y tecnología, permite a las grandes protagonistas de la industria automotriz, mostrar las mejoras que contribuyen a crear una movilidad sostenible a través de un rally, pruebas técnicas, pruebas de manejo, un centro de exposiciones y un foro.
Para mostrar la sintonía de Brasil con la convocatoria, Lula anticipó que trabajan en un plan para renovar la flota de camiones con el objetivo de reducir los gases contaminantes, y elevar a la vez el porcentaje de biodiesel utilizado.

Comentá la nota