Lula es el último de los castristas ardientes

Lula es el último de los castristas ardientes
En una entrevista concedida a una agencia de noticias de EE.UU., el presidente equiparó a los presos políticos de la isla con los delincuentes comunes encarcelados en Brasil. La oposición lo acusó de hacer declaraciones "cínicas".
Por segunda vez en menos de un mes, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, enfrentó una ola de críticas por su supuesta "indulgencia" hacia la situación de los disidentes en Cuba, muchos de ellos en huelga de hambre. Políticos, juristas y analistas brasileños calificaron de "cínicas" las declaraciones del mandatario, quien, en una entrevista exclusiva a la agencia norteamericana AP, comparó a los opositores cubanos en huelga de hambre con los delincuentes comunes encarcelados en Brasil. "La huelga de hambre no puede ser un pretexto de los derechos humanos para liberar a las personas. Imaginen si todos los delincuentes presos en San Pablo hicieran un ayuno para pedir su liberación", dijo Lula luego de aclarar que "no puedo cuestionar las razones por las cuales Cuba los detuvo, así como tampoco quiero que Cuba cuestione las razones por las cuales hay personas presas en Brasil".

Esas declaraciones hicieron recrudecer en Brasil las críticas a Lula, que coincidieron con un nuevo pedido de la disidencia cubana para que el brasileño interceda ante el gobierno de Raúl Castro en favor de los presos políticos y, en especial, de Guillermo Fariñas, quien está en huelga de hambre desde hace 15 días. La embajada de Brasil en La Habana explicó que la carta, dirigida a Lula por el Comité pro Libertad de los Prisioneros Políticos Cubanos "Orlando Zapata Tamayo", no fue recibida por una alegada "falta de firmas".

Algo parecido había ocurrido durante la visita que Lula hizo a Cuba hace dos semanas, que coincidió con la muerte de Zapata Tamayo tras una prolongada huelga de hambre y por quien también se le había pedido una mediación ante los hermanos Castro. Aunque después lamentó la muerte del disidente, Lula dijo no haber recibido ningún pedido de la oposición y mantuvo silencio ante el presidente Raúl, cuando éste dijo que Zapata Tamayo no era más que un "delincuente común" y culpó de su fallecimiento a Estados Unidos. La muerte de Tamayo puso en la mira la política de Cuba hacia sus opositores, que ayer sumó nuevas condenas, esta vez del conjunto de las fuerzas políticas que integran el Parlamento Europeo (PE), incluidas las de extrema izquierda.

En el momento más delicado de la cuestión llegó la comparación que hiciera Lula entre disidentes cubanos y delincuentes comunes. Sus opiniones le valieron un protesta en el Congreso brasileño, donde la oposición intentó sin éxito que los diputados aprobasen una moción de censura a la política de derechos humanos de la isla. La presentación fracasó por los votos negativos del oficialista Partido de los Trabajadores (PT). "Es lamentable que la base parlamentaria del gobierno se niegue a ver las flagrantes violaciones de los derechos humanos en Cuba, como si no bastase con las declaraciones del presidente Lula", declaró el diputado Raúl Jungmann, del opositor Partido Popular Socialista y mentor de la iniciativa.

Aunque tímida y veladamente, las declaraciones de Lula fueron criticadas también en el interior del oficialismo. El diputado Mauricio Rands, del PT y también miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja, consideró que el jefe de Estado "se expresó mal o no fue comprendido, pues él sabe la diferencia entre un preso político y un preso común". El legislador aclaró que en el partido fundado por Lula en 1980 "no se acepta que una persona sea presa porque se opone a un Gobierno y sin haber cometido un crimen".

Brasil llamó a la paz del algodón

Brasil "no está interesado" en una guerra comercial con Estados Unidos. Así lo aclaró el presidente Lula da Silva, luego de que Brasilia anunciara sanciones comerciales por la negativa de Washington de eliminar los subsidios que da a sus productores y exportadores de algodón. Brasil publicó el lunes una lista de 102 productos norteamercianos que a partir de abril pagarán tasas más elevadas para ingresar al país. Tras pedir a su par Barack Obama que "negocie inmediatamente una solución", Lula dijo que "lo que estamos haciendo no es una represalia". "Brasil –explicó– ganó en la OMC y Estados Unidos tendría que suspender sus subsidios, pero ellos no lo hicieron. Entonces la OMC permitió que Brasil le creara dificultades a los productores estadounidenses".

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