Lula le dejará a Rousseff una ley de medios lista para ser aprobada

Lula le dejará a Rousseff una ley de medios lista para ser aprobada
El proyecto prevé multas por programación ofensiva; los políticos no podrán controlar canales de TV

RIO DE JANEIRO.- Cuando le restan sólo tres semanas de mandato, el gobierno del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, elaboró un proyecto de ley para regular los medios audiovisuales de comunicación, que pretende dejar listo para ser aprobado por la próxima administración de Dilma Rousseff.

Según informó ayer el diario Folha de S. Paulo , la Secretaría de Comunicación Social, a cargo del ministro Franklin Martins, ya tiene casi listo el proyecto, que prevé la creación de una Agencia Nacional de Comunicación, que tendrá la facultad de aplicar multas por programación considerada ofensiva, prejuiciosa o inadecuada para el horario en que es transmitida.

Además, el texto, bautizado "Ley General de Comunicación Social", propone que se prohíba que políticos en ejercicio sean dueños o controlen emisoras de radio y canales de televisión (hoy, más de 150 legisladores tienen concesiones de radio y televisión).

La propuesta, contenida en unas 40 páginas, será presentada la próxima semana a la presidenta electa y a su equipo de transición para su evaluación.

En caso de que Rousseff apruebe el contenido, estaría en condiciones de enviarlo durante los primeros meses de su mandato al Congreso, donde podría sufrir cambios o ser sometido a consulta pública.

Consultada por La Nacion, la Secretaría de Comunicación Social, que depende directamente del Palacio del Planalto, se negó a comentar sobre los detalles del proyecto de ley, alegando que todavía está siendo redactado.

"Se trata de un documento interno del gobierno que contiene varias ideas para que Rousseff analice y vea si quiere avanzar al respecto", explicó un vocero de la secretaría.

Luego de estudiar detenidamente la polémica ley de medios impulsada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la Argentina, en octubre el ministro Franklin Martins viajó a Europa para conocer más de cerca la legislación de varios países de la Unión Europea sobre medios de comunicación y el funcionamiento de las cadenas públicas de televisión.

Martins volvió interesado en diseñar un amplio marco regulatorio, que contemple la creciente presencia de empresas de telefonía en la difusión y producción de contenidos de televisión así como en la propiedad de radios.

Temores

En plena campaña presidencial, y con la oleada de críticas que el presidente Lula da Silva lanzó contra varios diarios y revistas por revelar casos de corrupción que salpicaban a Rousseff, la iniciativa oficialista despertó temores sobre una posible embestida contra la libertad de prensa y expresión.

Sin embargo, el propio Martins salió a defender el proyecto de ley brasileño y destacó que la regulación que se pretende establecer no puede ser considerada censura porque sería aplicada después de la transmisión de la programación cuestionada.

"Estoy en contra de la censura y el gobierno también. La prensa debe tener total libertad, pero eso no quiere decir que la prensa no pueda ser criticada", destacó el ministro en ese momento.

"Lo esencial es que la ley contenga principios generales como libertad de información, neutralidad, estímulo a la competencia y la innovación, a la cultura nacional y regional", agregó.

Debido al tenor que alcanzó el debate sobre la propuesta oficialista, en su primer discurso como presidenta electa, Rousseff aclaró que durante su gobierno defenderá la más irrestricta libertad de prensa.

En los últimos 12 años hubo en Brasil tres intentos por crear una nueva ley de medios de comunicación electrónicos. Ninguno vio la luz. Dos proyectos de legislación quedaron archivados bajo el gobierno de Fernando Henrique Cardoso y otro posterior fue dejado de lado por la administración de Lula en 2008.

LA DECISIÓN SOBRE LAS CAZAS DEMORADA

* BRASILIA (AFP).- El presidente Luiz Inacio Lula da Silva no firmará en lo que le resta de mandato el contrato para la compra de 36 cazas, para el que compiten empresas de Francia, Suecia y Estados Unidos. "Es una deuda muy grande, es una deuda de largo plazo para Brasil. Yo podría firmar y hacer un acuerdo con Francia, pero no lo voy a hacer", dijo Lula.

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