RIO DE JANEIRO.- "Queremos a Dilma; vuelve Lula." Ese parece ser el eslogan de los brasileños en estos días, según se desprende de una encuesta difundida ayer que revela que la presidenta alcanzó un récord histórico de popularidad pero que, paradójicamente, la mayoría prefiere el regreso del ex mandatario en las elecciones de 2014.
El 64% de los consultados en el sondeo del Instituto Datafolha, difundido ayer en el diario Folha de S. Paulo, consideró bueno o muy bueno el gobierno de Rousseff, frente al 29% que lo calificó de regular y apenas el 5% que lo etiquetó de malo o pésimo.
El nivel de aprobación personal a Rousseff fue incluso mayor: 68%. Su manejo de la desaceleración económica del país y una posición dura contra la corrupción la situaron entre los líderes más populares del mundo.
La economía de Brasil se enfrió bajo su mandato, al expandirse un decepcionante 2,7% por los efectos de la crisis de la deuda europea y la desaceleración de la economía china. Pero Dilma mantuvo su elevado nivel de popularidad gracias al fuerte crecimiento del crédito, el bajo desempleo y el alza de los salarios, que ayudaron a amortiguar el impacto.
A pesar de esta buena valoración -la mayor en lo que va de su mandato y superior a todas las que recibieron sus predecesores luego de 15 meses de gobierno-, los brasileños prefieren que Lula vuelva a la presidencia.
El 57% de los encuestados quieren que el ex presidente sea de nuevo el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) en las elecciones de 2014, mientras que el 32% se decanta por Dilma.
Desde que dejó la presidencia, el 1° de enero de 2011, Lula ha reiterado que le corresponde a Dilma el derecho de presentarse a la reelección. A fines de marzo dijo incluso que está dispuesto a "ayudarla" en ese propósito.
Según un vocero del ex presidente, Lula se prepara para desplegar otra vez a partir de mayo su enorme carisma popular, en este caso haciendo campaña para que el PT vuelva a la alcaldía de San Pablo en las elecciones municipales del 7 de octubre.
La encuesta también refleja que el 57% de los brasileños considera que el gobierno de Dilma es tan bueno como lo fue el de Lula, mientras que el 21% lo considera peor y el 20% lo ve mejor.
La perspectiva tan favorable del oficialismo y del ex presidente Lula hizo afirmar al columnista Josias da Souza que, con la contundencia de los números de esta nueva encuesta, "la oposición pasó de la enfermería a la sala de terapia intensiva".
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