El ex presidente de Brasil reaccionó con indignación ante los fallos que el Tribunal Federal viene aplicando a sus ex colaboradores más cercanos por corrupción. Dijo que es "hipócrita" no juzgar casos anteriores de otros partidos.
El gobernante Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) reaccionó con indignación ante la condena de tres de sus máximos dirigentes, acusados de corrupción en un juicio que el Supremo Tribunal Federal (STF) abrió hace sólo dos meses y cuyo término coincide con la segunda vuelta de los comicios municipales. El fundador y líder del partido, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2002-2010), no se pronunció oficialmente sobre las condenas a su ex ministro del Gabinete Civil, José Dirceu, y al ex presidente y al ex tesorero del PT –José Genoino y Delubio Soares, respectivamente–, pero en una cumbre partidaria dijo que "si quieren guerra la tendrán".
Los dirigentes condenados por "corrupción activa" también serán juzgados en las próximas semanas por el cargo de asociación criminal en el marco del proceso sobre el escándalo de pago de sobornos a legisladores aliados del partido, el llamado "mensalão". Según los medios de prensa que encabezaron la campaña contra el PT –los diarios paulistas Folha y O Estado–, en un encuentro con la dirigencia petista Lula habría manifestado preocupación por la repercusión de las condenas sobre la campaña para la segunda ronda (28 de octubre) de la elección de alcalde en 50 ciudades, entre ellas San Pablo.
"No queríamos guerra, pero, como nos convocaron, vamos a la guerra", habría dicho Lula al exhortar a "no dejar ataque sin respuesta". En una nota de su edición de ayer, O Estado aseguró que Lula calificó las condenas como una "hipocresía" y señaló que el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) está incurso en escándalos de corrupción que todavía no fueron juzgados. "Si quieren debatir ética, lo haremos. No tememos a ese debate, no nos quedaremos callados mientras nos golpeen y tampoco dejaremos nada sin respuesta", agregó.
El PT no se expresó sobre las condenas, pero publicó en su web sendas cartas escritas por Dirceu y Genoino, en las que ambos sostienen su inocencia y consideran parcial la decisión del STF. "La Suprema Corte, bajo fuerte presión de la prensa, me condenó como corruptor, en contra de lo que dicen los documentos del proceso que registran, para siempre, la ausencia de pruebas", escribió Dirceu.
A su vez, al anunciar su renuncia como asesor del Ministerio de Defensa, Genoino dijo durante una reunión de la conducción nacional del PT, en la que fue ovacionado, que sale del gobierno "con la consciencia de los inocentes". Y agregó: "Mi condena es un intento de condenar a todo el partido, pero fracasarán (porque) el juicio del pueblo siempre será favorable a nosotros, porque la población sabe reconocer a los que trabajan por sus justos intereses".
Se cree que durante un almuerzo que mantuvieron ayer en San Pablo, Lula y la presidenta Dilma Rousseff empezaron a delinear la estrategia del PT para evitar que el escándalo se refleje en la segunda ronda de las municipales. La principal batalla se librará en San Pablo, donde el candidato del PT, el ex ministro de Educación Fernando Haddad, disputará el ballottage ante el socialdemócrata José Serra. El ex gobernador del estado de San Pablo y frustrado candidato presidencial del PSDB en 2010, anticipó que tratará de sacarle el jugo al "mensalão". «
dpa y Ansa
Un juez negro será el presidente de la corte
Por primera vez en la historia de Brasil y de la judicatura sudamericana, un negro, Joaquim Barbosa, presidirá el Supremo Tribunal Federal (STF), el mayor órgano judicial del país.
Su elección llegó en un momento de enorme visibilidad del magistrado: desde agosto ocupa las primeras planas en su calidad de instructor del llamado "mensalão", el juicio contra dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) acusados del pago de sobornos durante el primer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva (2002-2010).
Barbosa, que en 2003 fue el primer afro descendiente en llegar a la Corte Suprema –designado por Lula–, remplazará en el comando del STF al magistrado Carlos Ayres Britto, quien se retirará en noviembre, al cumplir 70 años de edad. Su elección fue decidida por nueve votos a favor y uno en contra en una votación de carácter formal, ya que es una tradición de la Corte que su presidente sea el magistrado de más antigüedad y que jamás la haya dirigido.
El magistrado es uno de los personajes omnipresentes en las redes sociales, en las que los detractores del gobierno lo presentan como "el superhéroe del combate contra la corrupción", un título que Barbosa rechaza. "Esto es consecuencia de la ausencia de referencias positivas en el país. De ahí la necesidad de encontrar a un héroe, aun cuando se trate de un antihéroe, como yo", afirmó en una reciente entrevista con Folha de S. Paulo. En ese mismo reportaje, reveló que es votante del PT desde las presidenciales de 2002 y que no se arrepiente de ello.


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