En Luján el cuidado del ambiente es una deuda pendiente

En Luján el cuidado del ambiente es una deuda pendiente
La problemática generada por la multinacional Curtarsa resulta un caso testigo, pero no el único. En el listado debe incluirse el basural a cielo abierto y el vuelco al río de los líquidos cloacales sin tratamiento previo. En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, el Concejo Deliberante comenzará a debatir sobre el impacto de los agroquímicos. Por Nicolás Grande
Hoy se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente. La fecha fue instituida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 15 de diciembre de 1972, y recuerda el inicio de la conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, realizada en Estocolmo, que sirvió como base para la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Sin embargo, en cada región la conmemoración adquiere una significación especial. En Argentina, muchas asambleas la utilizarán para reforzar las luchas que desarrollan, por ejemplo, en la zona cordillerana contra la extracción desenfrenada y destructiva que llevan a cabo los emprendimientos de minería a cielo abierto, con el aval cómplice de gobiernos provinciales y el Ejecutivo Nacional, y el cianuro como veneno necesario. En Gualeguaychú, los vecinos mirarán de reojo a la pastera Botnia, que amenaza con modificar para siempre las características ambientales y sociales de la zona delimitada por el río Uruguay.

Otros grupos insistirán en cuestionar el modelo agroexportador caracterizado por el avance del monocultivo de soja que requiere de peligrosos herbicidas, cuyos daños comprobados denigran la calidad de vida de miles de argentinos a expensas de ganancias millonarias para otros pocos, e hipotecan el futuro de la tierra próspera.

Luján tendrá su propia conmemoración, con la lucha contra la multinacional Curtarsa como emblema de una problemática que en el ámbito local tiene otras situaciones de profundo deterioro ambiental (ver “Nueva actividad de concientización”).

En ese contexto, una razonable utilización y preservación de los bienes naturales propone un doble objetivo: recuperar una convivencia armoniosa con el medio circundante para evitar así efectos no deseados en la salud de la población. Para eso, resulta indispensable un nuevo paradigma de producción que corte el hilo conductor de todas estas problemáticas.

DESTRUCCIÓN

Si un lujanense piensa en los problemas ambientales del distrito, la referencia a Curtarsa surge de manera inmediata. Desde mediados de la década del 90, diferentes organizaciones de Jáuregui libran una lucha sin cuartel contra esa actividad productiva, y solicitan la relocalización de la curtiembre. A esa tarea se han sumado diferentes sectores de la ciudad de Luján por entender que la problemática trasciende los límites de la localidad para afectar a otros puntos del partido.

En todo ese tiempo, los vecinos acumularon documentación suficiente para fundamentar sus reclamos. Los análisis que demuestran el impacto generado por Curtarsa son muchos. Sólo a modo de ejemplo, podría recurrirse al exhaustivo informe que elaboró Greenpeace en 1999. En esa oportunidad se determinó que “las muestras de los sedimentos que están alrededor del efluente principal presentaron altos valores de cromo, zinc y plomo, y una variedad de contaminantes orgánicos incluyendo diclorobenceno, nonilfenol, hexaclorobutadieno, hidroxitolueno butilado y hexacloroetano. El efluente, al momento de la toma de muestras, contenía niveles significativos de cromo y diclorobenceno”.

El tiempo mantuvo los reclamos y los inconvenientes. Basta recordar que en el transcurso del último año la empresa fue clausurada tres veces, con análisis que volvieron a mostrar la generación de diferentes tipos y niveles de contaminación.

Sin embargo, el caso de Curtarsa puede enmarcarse en un análisis más general que pone en cuestión un modo de producción distribuido de manera desigual, tanto en lo que respecta a su puesta en práctica como a la repartición de los bienes que produce. No es mera casualidad que pulpos como Italian Leather Group recurran a países del tercer mundo, donde las exigencias ambientales son más laxas y las necesidades laborales de la población más urgentes. Esa conjunción directamente proporcional, basada en las desigualdades entre los países, abre la puerta a formas de explotación que en ocasiones han sido prohibidas en el denominado primer mundo, justamente por sus impactos ambientales y sanitarios negativos.

La situación de la curtiembre también merece un debate pendiente dentro del distrito. Si se tiene en cuenta que la producción diaria de Curtarsa requiere la mitad de agua que consume la población urbana de Luján en un día, cabría preguntarse qué nivel de sustentabilidad puede tener una actividad con esa voracidad de extracción de un bien natural agotable y, en este caso, imposible de recuperar.

MÁS AL RÍO

Luján tampoco está exento de las contradicciones que suponen las cuestiones ambientales. Así, el mismo gobierno que con buen criterio denunció a Curtarsa por presunto daño a la salud y el medio ambiente, es responsable de volcar los líquidos cloacales directamente al río Luján, sin tratamiento previo.

Aunque la situación recién se hizo pública a mediados de 2008, la planta depuradora del barrio San Bernardo permanece sin funcionar desde el año anterior. Desde entonces, las promesas se evacuaron tan rápido como la sustancia gris que luego de recorrer un sistema de tuberías desemboca entre los puentes de la ex ruta 7 y Gaona. Mediante un enorme caño, a escasos metros de las primeras viviendas del barrio La Loma, miles de litros diarios suman contaminación al río Luján.

En 2008, la puesta a punto de la planta depuradora se presentaba como un paso fundamental en el proyecto de cierre definitivo del basural a cielo abierto, anunciado por la intendenta Graciela Rosso ante las cámaras del programa televisivo Caiga Quien Caiga. Cuando la jefa comunal asumió ese compromiso público, se habló de un llamado a licitación en un plazo de 15 días para poner en condiciones la estación de tratamiento de residuos líquidos, con el propósito de concretar en ese lugar las descargas de los tanques atmosféricos. Por aquel entonces, se calculaba un monto de obra de 3 millones de pesos.

La misma contradicción ofrece el Estado Municipal en la ruta 192. La disposición descontrolada de basura domiciliaria presupone un severo cuadro de peligro ambiental y sanitario. Los anuncios de clausura definitiva nunca se materializaron, y ni siquiera sirvieron para lograr avances significativos en la solución del problema.

Los líquidos lixiviados que se generan en un vertedero de desperdicios a cielo abierto favorecen que las sustancias tóxicas provenientes de los residuos se filtren en los acuíferos, contaminándolos. También existe una contaminación atmosférica como consecuencia de emanaciones de olores molestos en las proximidades de los sitios de disposición final (sulfuro de hidrógeno), y gases asociados a la biodegradación de la materia orgánica y a la quema, vinculados al denominado efecto invernadero.

Semanas atrás, el gobierno de Graciela Rosso anunció la pronta implementación de un plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos, cuya primera etapa consistirá en un relevamiento de todo el partido de Luján. El objetivo final será transformar al basural en un relleno sanitario, alternativa que el Departamento Ejecutivo no planea poner a consideración de la población.

El plan establece como fundamental la separación diferenciada en los domicilios. En ese sentido, Luján muestra otra deuda pendiente. Los tibios intentos implementados durante anteriores gestiones nunca lograron profundidad ni continuidad como política de Estado.

HAY MÁS

En estos días, los concejales prometen “desasnarse” de un tema cada vez más presente en los debates ambientales: el uso de herbicidas tóxicos en la producción agropecuaria, especialmente en el cultivo de soja manipulada genéticamente.

A partir de un proyecto presentado por el Partido Socialista, donde se pide la prohibición del glifosato, el Concejo Deliberante promete poner en agenda una problemática que se ubica bien cerca de los conglomerados urbanos de Luján.

Un informe realizado por Daniel Lansón, Leila Schein y Mauricio Miglioranza, bajo el título “Aportes para la comprensión de la incidencia de los factores climáticos y tecnológicos sobre la deriva de agroquímicos aplicados a cultivos de soja y sus respectivos efectos sobre la población potencialmente expuesta”, detalla que “sólo el 1,65 por ciento de la superficie del partido de Luján estaría a más de 3.000 metros de un cultivo de soja, distancia potencialmente alcanzada por una mezcla de glifosato y 2-4 D aplicado vespertinamente con un aplicador terrestre que genere una gota pequeña”.

Muchas dudas

La calidad del agua del partido de Luján resulta una incógnita. Más allá de estudios desconectados, en ocasiones realizados por los propios vecinos, la Municipalidad carece de información completa sobre la situación de los acuíferos. Si bien existen datos precisos en Jáuregui y Pueblo Nuevo sobre la existencia de metales pesados en el agua subterránea, en el resto del partido todo queda en el terreno de las sospechas.

La misma falta de información existe sobre las explotaciones para la extracción de tosca, actividad potencialmente contaminante. El último pedido de informe realizado por el Concejo Deliberante sobre el listado de tosqueras fue efectuado en septiembre de 2007. La contestación a esa solicitud aún no fue efectuada por el Departamento Ejecutivo.

Por otra parte, entre las organizaciones ambientalistas de Jáuregui se genera cierta inquietud por el funcionamiento del Parque Industrial Villa Flandria. A pesar de los reiterados pedidos de información sobre las características de las empresas instaladas, esos datos nunca se hicieron públicos.

Nueva actividad de concientización

Además de la competencia atlética de la calla Alsina, cuyos detalles pueden encontrarse en el Suplemento Deportes de esta edición, durante la jornada de hoy la Asamblea de Vecinos y Organizaciones por el Medio Ambiente del Partido de Luján realizará diferentes actividades en el galpón de la estación de trenes de la localidad de Jáuregui.

La intención es generar conciencia sobre las diferentes problemáticas ambientales que afectan al distrito, a partir de propuestas recreativas para personas de todas las edades. Al respecto, Santiago Deschutter adelantó que habrá talleres para chicos, bandas de música y proyección de documentales donde se trabaja la cuestión del medio ambiente.

“La idea es concientizar a todos los vecinos del partido de Luján sobre las distintas situaciones ambientales”, informó el joven. La convocatoria es a partir de las 15, y no se suspende por lluvia.

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