El intendente de Lonquimay, Luis Enrique Rogers, quien además es delegado del Partido Justicialista en el departamento Catriló, se refirió a la interna que su partido mantiene en La Pampa y resaltó que hay que "buscar la unidad".
Rogers, uno de los pocos que llegó a la intendencia lonquimayense por la línea interna de Convergencia Peronista, definió como "el folclore que tiene el partido" a los cambios y la creación de nuevos movimientos internos que se crearon en el pejotismo pampeano.
El jefe comunal advirtió que la interna en el PJ tiene que ser una cuestión de respeto por el partido. "Las segundas líneas hacen demasiado garabatos y a veces se hace una guerra de mediocridad: propongo que tendríamos que trabajar más por la unidad del peronismo".
Molesto.
Rogers opinó que su idea en la militancia justicialista "es indeclinable" y que va a seguir adentro de Convergencia, más allá de que expresó que lo más importante es que el justicialismo sigue siendo "uno solo". Además, se mostró molesto con algunos dirigentes de algunas localidades porque no recibieron a Marín cuando visitó algún pueblo.
"Por ética y educación tendrían que recibirlo, por más que los dirigentes de algunas localidades no sean adherentes a Convergencia. Si a Lonquimay quiere venir Verna, yo lo voy recibir sin ningún miramiento", aseguró.
El mandatario comunal también habló sobre otra de las líneas internas de PJ, que es el Nuevo Espacio Peronista (NEP) liderado por Roberto Robledo. "Es un movimiento limitado, con poca transcendencia y convocatoria", sostuvo. Y agregó: "Robledo, más allá de ser diputado nacional, debe trabajar como yo y cualquiera para unir al justicialismo y no provocar sectarismos".




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