San Luis: hay el doble de taxis de lo ideal

Circula un coche de alquiler cada 190 habitantes. Los trabajadores pelean para bajar el padrón de autos. Por eso por el momento no otorgan licencias.
En la ciudad de San Luis hay el doble de taxis de lo que es la media nacional per cápita, aseguran los dueños de vehículos de alquiler. Y eso repercute en la rentabilidad de los trabajadores, porque los bolsillos están flacos y la competencia por los pasajeros es inmensa en la calle. Pero no se quedan quietos y ya comenzaron a pelear para torcer esa situación.

"Si lo ideal es que haya un auto cada 400 habitantes, en la ciudad hay uno cada 190 personas”, comentó el presidente de la Asociación de Titulares de Taxis, Orlando Moreno, quien explicó que la población de automotores está excedida: son 1.285 las licencias otorgadas.

Unas 10 mil personas viven de la actividad en San Luis, ya sea familiares, choferes, operadores o relevadores. “Lo primero que pedimos, hace tiempo, fue cerrar el padrón hasta que no crezca la población. Para que la actividad sea rentable y los choferes estén en blanco debemos tener la cifra que se maneja a nivel nacional”, opinó el representante, quien consideró que se tardará ocho años para reacomodar el padrón.

En estos momentos agregó que la profesión comenzó a ser rentable ya que alcanzaron una tarifa acorde al servicio. “Se nota en las unidades, en los coches nuevos, es un esfuerzo enorme porque hay muchos trabajadores que aún están pagando esas unidades”, dijo.

Además sintió que la actualización de la tarifa tiene que ser automática. Explicó que no pueden sostener reuniones a lo largo de los meses y marchas para solicitar una suba.

Aunque San Luis es una de las provincias de Cuyo con el viaje más caro.

Moreno comentó que el otorgamiento de licencias fue “desproporcionado” y que esta situación es de “larga data”, de cuando había taxis y remises en San Luis.

La depuración del padrón se hizo paulatina a través de la baja de licencias, pero no alcanza.

En la actividad, informó el presidente de la Asociación, son pocos los choferes que alquilan vehículos.

Se trabaja a porcentaje. En un día promedio pueden recaudar 200 pesos y el 30% libre de gastos es para el conductor.

En la modalidad de acuerdo, algunos dueños aceptan el 50% de la ganancia pero las partes comparten los gastos por igual. Los propietarios no cumplen horario, mientras que los conductores deben trabajar entre 10 y 12 horas para alcanzar un ingreso digno.

El sistema de francos es distinto para cada dueño, pero todos coinciden que los choferes que salen los domingos —día libre por la baja actividad— se quedan con la recaudación.

En esa situación está Matías Escobar, de 44 años, un peón de taxi que hace 12 circula por las calles.

En verano sale a las 5:15, vuelve al mediodía, retorna a las 19 y aprovecha "las horas frescas de la madrugada”.

“Enero y febrero siempre es tranquilo”, argumentó casi resignado por la dificultad de hacerse unos pesos. El conductor espera ansioso la vuelta a clases de los chicos.

Escobar paga un alquiler fijo de 120 pesos por las 24 horas del coche. “Soy un privilegiado”, afirma por esa modalidad para nada frecuente. Sus razones son la confianza del dueño que por 120 pesos le alquila el coche desde que empezó como taxista. Aseguró que hasta es el encargado de los controles técnicos del vehículo.

“En estos meses flojos podés levantar entre 150 y 170 pesos. Pero varía día a día, como la entrada de los quiosqueros”, comparó el ex empleado de Telefónica. En una jornada pobre, sólo puede ganar 60 pesos.

Como padre de familia, tiene que alimentar a su esposa y dos hijas. “Una tiene 21 años y, si bien vive conmigo, se independizó”, suspiró aliviado. La menor de 14, aún estudia en la secundaria.

Pero lo que le preocupa a Escobar es la falta de beneficios como trabajador. Si bien el dueño le paga un seguro de vida, dice que su profesión no cuenta de beneficios como la jubilación. “Estamos en negro”, sintetizó.

El presidente del Colegio de Sicólogos, Alberto Jaimez, un asiduo pasajero de taxis, no ve un exceso de vehículos, sino una mala distribución del servicio público de transporte. Atribuyó el problema al tránsito y el mal manejo.

“Es importante darnos cuenta de que estamos cosificando al resto de la gente”, sentenció. Estipuló que veredas más anchas, mejor ordenamiento vial y una actitud responsable de los conductores son las claves del éxito.

“Como propietarios de autos queremos estacionar en la puerta del lugar al que vamos. Nos tenemos que acostumbrar a caminar, como pasa en Buenos Aires, y tener mayor educación”, concluyó el profesional.

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