La caída refleja la suba en el precio de este alimento, que desde fines del 2009 acumuló un alza del 180%.
La carne sigue alejándose de la mesa de los puntanos. En los últimos dos años el consumo de este alimento entre los habitantes de San Luis bajó un 40 por ciento, con una ingesta per cápita anual que llega a los 57 kilos. Este descenso verificado en la capital de la provincia acompaña una tendencia nacional que comenzó a fines del 2009, cuando este producto inició una desbocada carrera inflacionaria que aún no termina y en la que ha acumulado una suba en su precio del 180 por ciento.
Las cuentas que hacen los carniceros puntanos reflejan que la caída en el consumo todavía no encontró su piso. “Hasta hace unos meses nosotros atendíamos unas 130 personas por día. Ahora este número bajó a 80”, describió Rolando Paz, quien atiende un comercio ubicado por calle Lafinur. “Vendemos un 30 por ciento menos que hace dos años”, aseguró Federico, empleado de un negocio emplazado en la esquina de Bolívar y Chacabuco.
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