En San Luis, comprar un calefactor sale un 25 por ciento más que el año pasado

Los comerciantes aconsejan adquirir los de tiro balanceado que son más caros pero más seguros. Uno de 2 mil calorías cuesta entre 1.200 y 1.700 pesos.
La llegada de los fríos más intensos alerta que es momento de hacer una inversión para calentar el hogar. Para los que ya lo decidieron y planean instalar un calefactor deberán tener en cuenta que este año la inflación elevó los precios, ya que los comerciantes aseguran que los artefactos cuestan hasta un 25 por ciento más caros que el año pasado, dependiendo de dónde se adquieran. Si la idea es poner a punto los que están instalados, habrá que desembolsar entre 80 y 150 pesos.

Dante Cacace, gerente de una casa de artículos para el hogar que está ubicada en la esquina de las calles Ayacucho y San Martín, afirmó que los calefactores subieron en promedio un 15 por ciento en comparación con 2011, una cifra similar a la que difundieron los medios de la región.

Sin embargo, Carlos Lazarte, vendedor de un negocio de muebles y cerámicos de la avenida Centenario, que también comercializa calefactores, indicó que el incremento aproximado fue de entre el 20 y 25 por ciento.

"Los más comprados son de 2 mil calorías para habitaciones no muy grandes y si el espacio es muy amplio vienen los de 5 mil calorías que son los que mejor calefaccionan. Los de 2 mil calorías cuestan entre 1.200 y 1.700 pesos dependiendo de la marca y los de 3 mil calorías arrancan en los 1.500 y 2.100 pesos. Las que más se venden son Eskabe, Emege y Rhim", afirmó el empleado.

¿Tiro balanceado o infrarrojo?. Si bien la principal diferencia entre ambos es que los primeros cuestan en promedio casi un 30 por ciento más, esa variación de precio está fijada porque los de tiro balanceado tienen mayores garantías de seguridad, cualidad por la que son más recomendados.

"Los de tiro balanceado pueden ser con salida directamente a la pared o al techo. Son los más seguros que hay en el mercado porque toma el oxígeno de afuera, hace la combustión dentro de la habitación y manda el monóxido al exterior. Los que no tienen salida consumen mucho oxígeno y el monóxido de carbono queda en el interior, por lo que es muy peligroso. Por eso tienen que instalarse en zonas que tengan mucha ventilación y en la noche hay que apagarlos obligadamente. Durante el día no hay problema", explicó Lazarte.

Además, el vendedor señaló que los que tienen salida al exterior consumen más gas porque pierden un 20 por ciento del calor debido a que funcionan con un sistema de renovación permanente de oxígeno, por lo que pueden dejarse encendidos durante toda la temporada invernal.

Comentá la nota