En los comercios de la ciudad el kilo de costillas y costeletas ya está en los cuarenta pesos.
En algunos de los comercios consultados el kilo de costillas cuesta $40 y el de matambre $42. El kilo de peceto vale $45, el de lomo $50, el de cuadrada $40 y el de costeletas $38. El asado surtido y la molida común aparecen como opciones más económicas y se los encuentra a 24 y 23 pesos el kilo, respectivamente.
Los propietarios de carnicerías dicen que una estrategia para que el ajuste no sea tan doloroso a los bolsillos de los clientes pasa por “distribuir” el incremento entre los diferentes cortes, y que más allá de la caída del consumo, a la gente no le van a sacar fácil el hábito de comer carne. “Los primeros días después de la suba los clientes preguntaban precios y se iban para consultar en otros locales. Pero cuando comprobaban que los valores eran parecidos después decidían comprar acá”, aseveró Raúl, empleado de la carnicería ubicada por Lavalle.
Comer un asado ya no será factible para todas las economías hogareñas. Los consumidores deberán adaptarse a las nuevas tarifas o bien, disminuir el consumo del producto en su dieta diaria.
Comentá la nota