Luego del Puyehue, Villa La Angostura se prepara para revertir un rojo de $ 140 millones

Los restos volcánicos desaparecieron y la ciudad apuesta ahora a captar cerca de $ 80 millones en la temporada de invierno y $ 200 millones en la de verano.
La historia de Villa La Angostura cambió para siempre el 4 de junio de 2011. El volcán Puyehue entró en erupción, y las cenizas sepultaron literalmente al pueblo y sus alrededores.

El pasado, sin dudas, fue el año más negro en la corta vida de Villa La Angostura, que el martes pasado cumplió ocho décadas. El volcán chileno le jugó en contra a otras ciudades de la Patagonia Argentina (como Bariloche, que también vio complicada su actividad turística), pero Villa La Angostura fue la que recibió la peor parte.

El un artículo del Cronista.com se destaca que para una población que vive casi en forma exclusiva del turismo, los daños fueron letales. La actividad se paralizó durante nueve meses, y se perdieron las temporadas de invierno y verano, en las que mayores ingresos se registran. Entre ambos períodos el rojo que se produjo fue muy doloroso: $ 140 millones, divididos casi en partes iguales entre esas dos temporadas.

Uno de los efectos más complejos que debió revertir Villa La Angostura fue el de su imagen. Las escenas que se transmitían desde la localidad mostraban a las claras la compleja situación. Y esas postales quedaron grabadas entre quienes acostumbran a visitar el sur argentino, una muy mala campaña de márketing para cambiar la percepción de los turistas. A casi un año de la erupción del Puyehue –y luego de que se retirara 1,5 millón de metros cúbicos de cenizas–, es difícil entender el desastre que comenzó el 4 de junio de 2011. Hoy casi no quedan rastros de la tormenta de restos volcánicos que durante meses cayó sobre la región. Es posible encontrar algún vestigio a la vera de algún camino, pero hoy los colores del otoño-invierno este año salieron a la luz.

“Lo del año pasado fue realmente una tragedia que nos afectó a todos. Las pérdidas fueron inmensas no sólo porque se perdieron fuentes de ingresos, sino que además ya se tenían contratados todos los servicios y una buena cantidad de trabajadores”, explicó a El Cronista, Marcelo García Leyenda, secretario de Turismo de Villa La Angostura.

“Las cifras del turismo del año pasado fueron totalmente nulas”, detalló el funcionario.

Uno de los casos testigos más fuertes fue el del Cerro Bayo, el centro de esquí que es uno de los motores centrales del turismo en el lugar.

Según Julián Arostegui, vicepresidente de la compañía, el centro invernal también recibió un golpe duro. “En 2011 facturamos apenas el 5% de lo que facturamos en 2010. Y registramos pérdidas por unos diez millones de pesos”, señaló Arostegui. El Cerro Bayo se mantuvo activo durante el primer mes luego de la erupción, pero luego no tuvieron más opción que cerrar sus puertas.

Para este año las cosas pintan radicalmente diferentes.

Está claro que no tiene sentido hacer comparaciones con lo ocurrido el año pasado, y por eso todos toman como parámetro a 2010, un año en el que además las cifras logradas eran satisfactorias. Las primeras señales de lo que ocurrirá en la temporada invernal se dieron con Semana Santa y los últimos fines de semana largos.

García Leyenda afirmó que durante la última Semana Santa se registró un ingreso de turistas que permitió una ocupación hotelera del 70%, sobre un total de 4.200 plazas disponibles.

Incluso, estimó que para la temporada de invierno próxima se lograrán ingresos por cerca de $ 80 millones, mientras que durante el verano –el momento más fuerte del año para Villa La Angostura– se llegará hasta los $ 200 millones, con una ocupación hotelera del 85%. Claro está, los números de la temporada que está por comenzar suenan atractivos, aunque no les serán suficientes a la localidad neuquina para dar vuelta los malos números del año pasado. García Leyenda reconoció que “recién en el verano de 2013” se podrá observar un mejoramiento en cuanto a las pérdidas generadas en 2011.

Esa mala situación, incluso, causó un efecto negativo entre los comercios del lugar. El parate económico significó el cierre definitivo de algunos locales, luego de que la desaparición de los turistas impidiera continuar adelante con el negocio.

“Veníamos de un momento en el que Villa La Angostura no crecía, y el Puyehue lo que hizo fue acelerar los tiempos. Para las empresas o comercios que venían ya mal de antes, el volcán fue como el motivo definitivo por el que debieron cerrar”, dijo García Leyenda.

En medio de esto, una de las apuestas del lugar pasa por atraer la atención de los turistas brasileños, que desde hace tiempo eligen Bariloche como destino de nieve en la Argentina.

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