Pasillos relucientes, orden y prolijidad. Este lunes, el hospital Humberto Notti parecía haber olvidado los problemas que lo aquejaron durante la semana pasada. La calma parece haber llegado luego de que la Subsecretaría de Trabajo dictara la conciliación obligatoria hasta el día 24 de este mes. Cirugías que deberán reprogramarse e indignación de quienes fueron atendidos hace siete días son las consecuencias más importante que dejó conflicto.
El conflicto jaqueó los servicios del nosocomio, ya que gracias a la basura acumulada, los quirófanos no pudieron funcionar con normalidad, provocando molestias en los familiares de los niños que debían ser atendidos.
Distinta suerte han tenido aquellos que han acudido este lunes 21 al hospital. "La verdad es que desconozco los que pasó la semana pasada", manifestó una mujer con su hija en brazos. "A mi me han atendido siempre muy bien", agregó.
Se reprogramaron las cirugías
Es que la tregua que reina en el Notti ha hecho que el nosocomio vuelva a funcionar con total normalidad.
De todas maneras, no todo lo que brilla es oro. El traumatólogo Pizarro confesó que debido a los problemas suscitados la semana pasada hubo que reprogramar algunas cirugías.
"El inconveniente es que no es sencillo reprogramarlas", aseguró Pizarro. "No se puede cambiar de un día para el otro, porque los turnos están dados. Es necesario reestructurar los turnos, lo cual lleva un poco de tiempo", dijo el médico haciendo referencia a lo difícil que se hace encontrar una nueva fecha para la intervención.
Hoy termina el contrato con los empleados de la empresa privada, por lo que a partir del martes la limpieza volverá a estar en manos de los trabajadores del nosocomio.
La historia
El viernes de la semana pasada el clima se puso tenso cuando aparecieron cajas de residuos patológicos en un pasillo del hospital. Los directivos del Notti iniciaron un sumario interno, convencidos de que la basura, altamente peligrosa, había sido abandonada allí intencionalmente por los trabajadores en lucha.
Como consecuencia de estos conflictos internos, cientos de niños se ven perjudicados, ya sea por las condiciones en las que deben ser atendidos, las demoras o la reprogramación de las intervenciones quirúrgicas.
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