Luego de librar, y ganar, la batalla por el aumento del ABL, que le permitirá recaudar $ 924 millones más el próximo año, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, quiere despedir el año con un nuevo round en la Legislatura porteña: prohibir a los cuidacoches, conocidos como trapitos, y también a los limpiavidrios.
La aprobada reforma impositiva encabezaba ese ránking, posibilitando que el gobierno porteño eleve la recaudación del ABL de $ 1390 millones de este año a $ 2314 el año que viene.
La otra reforma con la que esperaba contar era la docente, para modificar las Juntas de Clasificación, que sufrió más rechazo del que imaginaban. Con los maestros todavía en pie de guerra y amenazando con más paros, el ministro de Educación, Esteban Bullrich, ratifica que el proyecto será tratado en el recinto este jueves, en lo que sería la última sesión ordinaria del año. No obstante, no se descarta que, para lograr tratar la mayoría de sus proyectos pendientes, se convoque a una sesión extraordinaria.
Otra idea del PRO que promete levantar polémica es la siguiente del listado: modificar el actual Código Contravencional de la Ciudad para prohibir la actividad de los cuidacoches o trapitos y de los limpiavidrios, instalando penas de arresto de uno a cinco días y multas. No es una novedad macrista: a esta altura del año pasado, desde su cuenta de Twitter, el propio Macri les reclamó a los legisladores, sin éxito, que debatieran este proyecto. Envalentonado porque logró el aumento del ABL, sumado al visto bueno de la Legislatura para poder colocar parquímetros en las zonas céntricas de todos los barrios, el macrismo espera un final distinto para la prohibición de los trapitos este diciembre.
En la batería de proyectos prioritarios para el PRO figura también la reforma a la Ley de Ministerios, para crear dos nuevas carteras: de Gobierno, que quedará a cargo de Emilio Monzó, y de Modernización del Estado, con Andrés Ibarra a la cabeza.
En el documento oficial con sus deseos para fin de año, que incluye unos 25 proyectos, el macrismo incluyó solicitudes a la Legislatura estancadas desde el 2010. Entre ellos, el llamado a licitación pública para concesionar los espacios conocidos como bajos de autopista; el respaldo a la zonificación de los terrenos de la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors para la construcción de un centro urbano de lujo valuado en u$s 650 millones; y la aprobación de la polémica prolongación DE Diagonal Sur, con la construcción de cocheras subterráneas.




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