Luego del arreglo volvió a pasar agua por Portezuelo

Se terminó de reparar el cuenco que amortigua la fuerza del agua al entrar en el canal que conduce a Los Barreales. Al conducto paralelo le pusieron un tapón pero sin desactivarlo.
NEUQUÉN (AN) - Luego de casi seis meses de trabajo y de haber invertido bastante más de los 40.000.000 de pesos presupuestados para la obra, el agua volvió a pasar por las compuertas de Portezuelo Grande, la presa que desvía el río Neuquén hacia el lago Los Barreales. Lo que hizo la concesionaria de la hidroeléctrica, la estadounidense Duke Energy, fue recuperar la integridad del cuenco que amortigua la fuerza del torrente.

Aunque parezca una obra menor al lado de una presa, el desafío que adquiere para los ingenieros cualquier problema a solucionar es enorme. De hecho, sobre la marcha tuvieron que revisar el diseño y aun así se cumplieron los plazos.

Para hacer esta obra, primero tuvieron que secar el cuenco amortiguador, que es una porción del canal que lleva al agua al embalse, el más cercano a las compuertas, que es íntegramente de hormigón. Para ello cerraron el paso del agua por la obra, pero de todos modos no fue hermético. Por eso decidieron construir una presa de materiales sueltos, a modo de ataguía, de un volumen de 250.000 metros cúbicos. Recién entonces pudieron encarar la reparación.

Fue necesario además abrir un canal paralelo para que Los Barreales no dejara de recibir agua. Y cavaron en la tierra un conducto de 400 metros, sobre el que cruza la ruta 17.

La presa pertenece al complejo Cerros Colorados, que no embalsa el río, sino que deriva la inmensa mayoría del caudal del río Neuquén a este embalse y de allí a Mari Menuco, a través del dique Loma de la Lata. Hacia el norte de ambos lados corre, por el cauce histórico del río, apenas un hilo de agua, que se une con lo que, desde Mari Menuco, eroga la presa Planicie Banderita. La última obra del complejo es el dique El Chañar, que regula el caudal con el que el Neuquén llega a los valles.

Las obras fueron supervisadas por los profesionales de la regional Comahue del Organismo Regulador de Seguridad de Presas (Orsep).

Cuando el cuenco se secó y se retiraron las piedras depositadas sobre su estructura, quedó en evidencia el daño de una operación ininterrumpida de 35 años, según informaron fuentes técnicas del Orsep. De las secciones correspondientes a las 12 compuertas, las primeras tres presentaban daños severos: la erosión había dejado a la vista los hierros del hormigón, con desgastes de hasta 30 centímetros de espesor.

En general, el cuenco tenía erosionada la superficie entre 3 y 15 centímetros.

Esta estructura es vital para evitar el deterioro del canal que lleva el agua hacia Los Barreales porque su correcto funcionamiento es, mientras no se construya Chihuido I, lo único que podría evitar una catástrofe durante una crecida natural del río Neuquén. Lo que hace el cuenco es disipar la energía con la que el agua entra en ese conducto a cielo abierto.

El canal que funcionó en el verano como by-pass no se destruirá; sólo se le puso un tapón.

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