La lucha para imponer el producto local

Santa Rosa sigue brindando trabajadores de la industria local que apuestan al crecimiento de un mercado interno pese a las dificultades. Recorriendo el Parque Industrial se contempla una enorme cantidad de galpones con trabajadores en busca de un sueño laboral compartido.
Edgar Garro es el propietario del aserradero "El Cacique", que fabrica tablas para pisos de madera en caldén y entablonado. Al ser consultado, manifiesta, con frecuencia, su interés en acrecentar la venta de sus productos en esta ciudad, una situación que parece una utopía.

El trabajador nació en Buenos Aires pero al mes de vida se radicó, junto a su familia, en la ciudad capital pampeana. Dice que su abuelo paterno, en la década del '40, se instaló en Santa Rosa y que fue un trabajador dedicado siempre a la metalurgia.

"Por cuestiones laborales, mis padres vivían en Buenos Aires. Mi padre era empleado gubernamental pero un gran aficionado a la madera ya que muchas de las máquinas con las que trabajamos hoy las fabricamos nosotros mismos en su momento", expone. Y reitera: "Desde chico, mi padre en su adolescencia realizó trabajos de carpintería, lustre y todo lo relacionado a estos productos".

Parque.

Edgar se involucró en la madera alrededor de 2003. En ese momento, comenzó a fabricar pisos para colmenas pero la iniciativa no prosperó. "Comenzamos a trabajar para carpinteros pero no tuvimos mucho éxito porque ellos están destinados a la melamina", afirma.

Tres años después, presentó su proyecto al Gobierno provincial de entonces para obtener un predio en el Parque Industrial y, de esta forma, poder acrecentar su deseo. Reconoce que desde el gobierno vieron interesante su iniciativa por lo que le adjudicaron uno de los galpones en los que hoy trabaja. Por este motivo, en la actualidad, y con tres operarios, se dedica a la fabricación de tablas para pisos de parquet y entablonados. "Cuando vinimos acá no había nada y, por eso, en el 2008 empezamos a buscar mercados y a posicionarnos", resume. Además de fabricar tablas para pisos, Garro y sus empleados desarrollan labores para algún carpintero del medio aunque en forma más escalonada.

Producción.

El proceso de trabajo en el aserradero "El Cacique" es similar a los de cualquier sitio dedicado a este tipo de fabricaciones. Su propietario dice que todo comienza con la recepción de la materia prima, el rollizo de caldén quemado, es decir autorizado para cortarse. "Ese rollizo, lo pasamos por una sierra sinfín, armamos los tablones de cuatro pulgadas que posteriormente colocamos en una máquina llamada múltiple para el tableado", explica. Y amplía: "Después lo despuntamos, lo estibamos y terminamos el producto que después proveemos a las parqueteras que efectúan el parqué o el entablonado".

La venta, como en el resto de los industriales, resulta un punto fundamental para mejorar la calidad del desarrollo laboral. Una vez terminado el proceso, Edgar vende sus productos a una empresa de Córdoba y otra de Buenos Aires "que son nuestros clientes fijos".

"Este es un proceso que necesita mucha mano de obra aunque existan máquinas que aligeren los procesos de trabajo y, por este motivo, decidimos incorporar a los tres empleados", sostiene. Actualmente, en "El Cacique" se producen 50 metros por día de tablas, es decir unos mil metros en el mes.

Mercado.

En el galpón del industrial santarroseño se contempla una importante cantidad de máquinas. Garro dice que en el proceso de tableado interviene una sierra sinfín y una sierra múltiple. "A su vez, tenemos una cepilladora de cuatro caras y que también la utilizaremos en un futuro proyecto para el armado de tableros alistonados", agrega. Garro vende a 20 dólares el metro cuadrado de parqué o entablonado.

A su vez, las jornadas de trabajo en "el Cacique" son de ocho horas. Su propietario y los empleados acuden, de lunes a viernes, de 8 a 12 y de 14 a 18. Ellos tienen una idea común: la de continuar con la fabricación de pisos para llegar a una mayor cantidad de clientes. Sin embargo, el mercado local no abre sus fronteras para ellos y, en cierta medida, muestra su costado más indiferente. "Lamentablemente, no hay pisos fabricados en Santa Rosa que estén colocados en las construcciones de esta ciudad y ese es nuestro mayor inconveniente. Si bien existen colegas que realizan parqué en esta ciudad, es muy difícil colocar nuestros productos acá y, a pesar de la gran cantidad de construcciones que se están realizando, la gente prefiere comprarlos afuera", dispara. Para el industrial, no existe una causa clara en la débil venta efectuada en esta ciudad. "La verdad, no sé porqué es tan complicado vender nuestros productos acá, ya que los precios no varían en absoluto", concluye.

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